El siglo de Juan Caramuel y Lobkowitz

El siglo de Juan Caramuel y Lobkowitz

En el siglo XVII surgieron individuos de un saber universal, tales como Descartes, Spinoza, Leibniz y, por supuesto, Juan Caramuel y Lobkowitz. A este último presentamos aquí con las mismas palabras que abren un ensayo nuestro Anamorfosis e Isomorfismo. De la retórica oblicua a la recta lengua universal en Juan Caramuel y Lobkowitz: «De nacionalidad española e inteligencia poliédrica, el polígrafo, poliglota y polímata, Juan Caramuel y Lobkowitz (1606-1682) se interesó y escribió, sin menguas de viveza, en torno a las más variadas disciplinas de aquel entonces: arquitectura, matemáticas, astronomía, filosofía, teología, historia, criptografía, lingüística, poesía y un largo y tendido etcétera. Y no sólo abordó esos saberes, sino que, gracias a la audaz libertad y originalidad de su ingenio, los hizo variar considerablemente al examinar las motivaciones humanas que sostienen sus aparentemente inmotivados principios y fundamentos. Hombre universal por todas las ciencias que abordó, y singular, por el modo en que las abordó, Caramuel hizo, en matemáticas, e inspirándose muy probablemente en la numeración náhuatl, la primera descripción de la aritmética binaria, que treinta años después se atribuyó, apelando a la numeración china, Leibniz. Inventó también los cologaritmos y puso las bases para una teoría de juegos que calculase, a diferencia de Huygens y Pascal, no sólo las probabilidades de ganar o perder una partida, sino también la legitimidad o licitud matemática, jurídica y teológica de cada una de las muchas jugadas que constituyen la equidad o la desigualdad de oportunidades en una sola partida, pues cuando se trata de dinero, dice Caramuel, hay muchas cosas en la apuesta […]; en física, el matritense descubrió la isocronía constante del movimiento pendular […] y, como después también Newton, consideró la caída de los cuerpos graves como una relación entre esos pesados y la redonda tierra, no como un ímpetu en las cosas; en astronomía hizo puntuales observaciones sobre la luna y propuso un particular sistema celeste; en música, […] defendió la división de la octava en doce partes iguales eliminando así, antes que la generalizara Bach […]; en filosofía, el matritense negó, como Spinoza, la existencia de los entes de razón (entia rationis), reduciéndolos a meros entes del lenguaje (entia linguae), además de oponerse al mecanicismo de Descartes […]; en arquitectura, diseñó, sobre una base elíptica, la fachada cóncava de la catedral de Vigevano, una verdadera escenografía teatral de arquitectura barroca; en lingüística, inventó un dialecto metafísico y emprendió la búsqueda de una recta Characteristica Universalis, es decir, intentó rectificar la oblicuidad de las lenguas naturales en una sola escritura universal […]; para un individuo universal, partícula no minúscula del todo, no es la relación entre el sujeto y el objeto, entre el hombre, la sociedad y su mundo, lo que verdaderamente importa sino la relación entre la multiplicidad del Todo y la comunidad de lo Uno, ese es su único, verdadero y eterno amor intelectual, la sola meta de sus muchos, desbordantes y sapientísimos rodeos».

 

Acerca del autor: Doctor en Estudios Culturales en Interzonas Literarias-programa Erasmus Mundus por la Universidad Federal Fluminense (Brasil) y por la Universidad de Bergamo (Italia), maestro en literatura comparada por las Universidades de Estrasburgo y Boloña, Ricardo Pérez Martínez ha publicado, en Francia, Italia y Alemania, ensayos sobre la literatura y el pensamiento barrocos. Además, se interesa en la literatura de principios de siglo XX y sus relaciones con la imagen y la política. Ha realizado una estancia de investigación post-doctoral, del 2015 al 2017, en el Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Poética, UNAM. Recibió una Mención Honorífica en el IX Certamen Internacional de Literatura Sor Juna Inés de la Cruz 2017 en la categoría ensayo por su trabajo “Anamorfosis e Isomorfismo. De la retórica oblicua a la recta lengua universal en Juan Caramuel y Lobkowitz”.

Por: Dr. Ricardo Pérez Martínez

Profesor de tiempo completo en el Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte, UDLAP

ricardo.perez@udlap.mx

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