Asia Bibi

Asia Bibi

Es junio de 2009. Asia Bibi, campesina paquistaní, de religión cristiana y ya en su cuarta década de edad, se dirigía a buscar agua, mientras realizaba sus actividades en el campo. Unas mujeres del pueblo se quejaron de que, al ser una infiel, contaminaría el río, haciendo que el agua se volviese impura. Asia Bibi les contestó que: “Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y preguntó a las mujeres qué había hecho Mahoma por ellas. Inmediatamente fue acusada de blasfemia, “crimen” que la Sharía, la ley islámica que rige en Pakistán, la hace acreedora a la pena de muerte, a menos que repudie la falsa religión y se convierta al islam. En noviembre de 2010 fue condenada a ser colgada y a esperar su ejecución en una celda de tres metros por tres. Varias asociaciones internacionales salieron en defensa de la mujer pakistaní, madre de cinco hijos, y hasta el que era gobernador del Punjab, Salmaan Taseer, musulmán, luchó para que se cambiara la ley sobre la blasfemia y fue a visitarla en la cárcel. Pero el 4 de enero 2011, Taseer, fue asesinado por sus guardias, como represalia a su intento de modificar la ley islámica. Y pocos meses después, el ministro por las minorías, Shahbaz Bhatti, fue también él asesinado por defender el mismo caso.

Ahora, hace un par de semanas, un tribunal pakistaní declaró a la pobre mujer inocente del cargo de blasfemia. Las plazas se llenaron de fanáticos que pedían a gritos la lapidación de la blasfema y el juez tuvo que ser resguardado por el ejecito junto con toda su familia, mientras que el abogado defensor, dejó inmediatamente al Pakistán, para salvar su vida.

Cada minuto de silencio del mundo es un minuto más que pone en riesgo a la vida de la mamá pakistaní cristiana. Y yo me pregunto: ¿Dónde está la Gran Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU? Ya mejoramos con la nueva titular, la chilena Michell Bachelet, que sustituyó al anterior Gran Comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein, de origen jordano, pero el ensordecedor silencio de los organismos internacionales es increíble, al parecer hasta cómplice de los crímenes que se cometen en el mundo musulmán. Es inconcebible pensar qué en los últimos años, las personas cristianas que han sido asesinadas por profesar su fe han sido en promedio más de 100,000 al año, logrando el triste record de ser la religión más perseguida y sus fieles los más números, y por mucho, en perder la vida en esos ataques. Y las combativas mujeres de metoo, que destrozan a cualquiera que se atreva a dar una nalgada a una mujer, violando así su dignidad, ¿consideran que la vida de una mujer pakistaní tenga menos dignidad que una nalga occidental?

Esperaría manifestaciones frente a todas las embajadas pakistanís en occidente por parte de las feministas europea y americanas, pero más bien surge la pregunta: ¿Dónde están las combativas feministas que ni siguieran han manifestado pidiendo la liberación de una pobre mujer, madre de cinco hijos, que llevaba más de 9 años, en una escuálida prisión, esperando ser ejecutada, sólo por no quererse convertir a una religión en que no cree?

Benedicto luchó por ella mientras su sucesor, papa Francisco, ha sido extremadamente cauto en criticar cualquier acto atroz cometido en nombre del islam, especialmente cuando se trata de Pakistán o la India. Es emblemático que el 15 de abril de 2015, en su marcha por la plaza San Pedro, encontró fugazmente, a través de las vallas, el marido y la más pequeña de los hijos de Asia Bibi, acompañados por su abogado y director de la fundación en apoyo de la liberación de la mujer. El Papa no los escucha, no les habla y ni siguiera los bendice, bajo la asombrada mirada de la niña, incapaz de creer que el nombre de su madre no signifique nada para el sucesor de Pedro. En total el encuentro duró 12 segundos.

Ya es hora de que todo el mundo civilizado pida a sus gobernantes que se muevan rápidamente para dar asilo a Asia Bibi y a su familia, para que pueda salvar su vida, para que los valores que tanto alabamos en occidente no sean solo propaganda y cosméticos, sino que realmente sean unos valores vivos, que rigen en nuestra sociedad y que sean una prioridad en la agenda política.

Firme la petición. Muchas gracias. mx.asiabibi.net

Acerca del autor: Mario de Marchis Pareschi, es Doctor en Administración por el ITESM, Campus Ciudad de México y la Universidad de Texas en Austin, Maestro en Computación por la misma universidad y Licenciado en Ingeniería Química por la UAEM.

Es profesor del ITESM desde 1985. Ha sido Profesor invitado en la Maestría de Administración de la Rectoría de la Universidad Virtual, de la EGADE del Campus Monterrey y del Programa de Graduados del Campus Ciudad de México, Cuernavaca, San Luís Potosí y Morelia. Ha sido expositor en diferentes programas de Educación Continua, tanto presenciales como virtuales (Programa AVE) en diferentes Campus del Sistema ITESM, y en variadas regiones de la República y de América Latina (Perú, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Panamá). Fue profesor de los “Paquetes educativos” del Sistema ITESM, impartiendo la materia de “Seminario de Análisis Económico, Político y Social” y el “Seminario de Filosofía Empresarial” en posgrado, tanto en maestría como en doctorado. Ha recibido en varias ocasiones la distinción de profesor mejor evaluado en el Campus Morelos, Ciudad de México, Monterrey y Santa Fe y en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín, Colombia. Es fundador del Campus Santa Fe, donde fungió como director de la División de Negocios y Posgrado. Ha sido consultor en diferentes Instituciones, tanto públicas como privadas, tales como IMTA, GFT, la ONU-Méx, Línea Bancomer, Confitalia, Canacintra, Coparmex, Inophos e Infonavit, entre otras. Hasta el 2015 fue profesor de la EGADE Business School y del Executive MBA de la Universidad de Texas en Austin, donde impartió la materia de “Global Management”. Es autor del libro “Yo, el Director” de Editorial Océano y fue reconocido por la revista “America Economía” como el segundo mejor libro de gerencia en español del 2010 y primero en Latinoámerica. Próximanente saldrá con la misma editorial la publicación del libro “Santo Tomás, CEO. Liderazgo Basado en Virtudes, (Virtues Based Leadership, VBL)”.

Actualmente es profesor de tiempo completo del Departamento de Administración en la Universidad de las Américas Puebla e imparte las materias de: Administración de cambio, Administración de conocimiento, Temas selectos y en la maestría Modelo de dirección.

 

Por: Dr. Mario De Marchis Pareschi.

Profesor de tiempo Completo del departamento de Administración de Empresas, UDLAP.

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