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Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine

Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine

[1] Rayuela, J. Cortázar, capítulo 20.

I. Sobre los riesgos de las relaciones en pareja

-Riesgo 1. de las relaciones en pareja: creer que el amor y el sexo sólo se pueden experimentar en pareja.

-Riesgo 2. de las relaciones en pareja: confiar en la indeterminación de “relación” porque “noviazgo” it’s, oh, so old school; decir pareja porque así podemos abarcar él y ella, él y él, ella y ella y todas las otras expresiones de género —y sus combinaciones en pares— que se nos podrían olvidar.

-Riesgo 3. de las relaciones en pareja: convencerse de que el binomio de “relaciones” y “pareja” nos evita el agobio de interpretar si es amor o atracción sexual o ambas.

-Riesgo 4. de las relaciones en pareja: optar por curar, no prevenir.

Los psicólogos pueden acompañar antes y durante, los doctores también. Para informarse sobre contraindicaciones de las relaciones en pareja y sus implicaciones consulte a su médico.

II. Indeterminaciones

Hay formas indeterminadas para ciertas expresiones algebraicas, dicha indeterminación nos llevará a pensar en los límites, la continuidad y la derivabilidad de las expresiones que intentamos analizar. El concepto es una de estas expresiones que pretenden darnos un valor fijo, pero tienden al infinito. “Relación” y “pareja” son abstracciones conceptuales. Podría pensar en muchos tipos de relaciones con n número de participantes. No por esto intentaré describir cada posible interacción amorosa y sexual porque con eso solo terminaría abstrayendo más posibilidades, o sea, más formulaciones conceptuales y con ello aumentarían mis indeterminaciones. Estas y otras indeterminaciones son el problema porque pretenden darme una estimación que está muy lejos de ser una respuesta clara.

Para facilitarme la escritura asumiré que relación en pareja se refiere a interacciones amorosas y/o sexuales.

IIII. Sufrimiento y salvación

En la escuela católica nunca dudé que el diluvio se sobrevivía en pares, incluso cuando antes que eso aprendí que en pareja fue castigado el humano. Con cinco años llamé a eso amor (me faltaban más de cinco para ponerle nombre a la sexualidad) y decidí que era para compartir penas y para salvarme. Alguien a quien yo no conocía fue desde entonces condenado con la responsabilidad de rescatar a alguien que él no conocía, de daños que no había causado. Y con esos remedios, a traer felicidad. Y con esa dicha, a prometer nunca romper ese beneficio mutuo. Y con el cumplimiento de lo demás, a aprender de lealtad y fidelidad.

Cuando uno conoce a alguno para hacerse dos, satisfacer las responsabilidades acumuladas es francamente difícil y la solución absoluta es consagrarse al perdón y al compromiso. Se deja ir porque es La Pareja, no cualquier otra persona; se sigue adelante porque el trabajo duro es el que deja. El perdón y el compromiso maquillan el aguante: un mecanismo para disimular el dolor. Padecer nos promete un bien a posteriori.

IV. Propiedad privada

Cuando uno busca a alguien (¿se busca?) debe de traer una lista hecha por un especialista. La lista con casillas permite que alguien nos diga que es lo que necesitamos porque 1) en verdad agruparse en par es una necesidad y 2) yo sé mejor que tú lo que necesitas. Puede que no estemos convencidos del producto adquirido pero es nuestro y hay que sacar el mejor provecho del bien que ahora reclamamos nuestro.

Asignarle un documento puede ser útil, ante cualquier falla, robo o pérdida podría presentar un reclamo. En la vida diaria, basta ponerle título o nombre a su pareja y esperar que nadie se acerque. Ahora tiene usted derecho absoluto, ha pagado por algo —no con dinero pero sí con tiempo y esfuerzo— y seguramente querrá ver esa inversión reflejada: recibir el doble de atención y tiempo invertidos, disponer de su propiedad en el momento que usted lo desee, con la duración que usted lo desee.

Si percibe que alguien está haciendo uso del cuerpo que ahora es su propiedad, enfádese. Este caso de robo puede reportarlo como infidelidad, traición y deslealtad. Si el problema no lo origina un tercero, sino su producto, se le recomienda armar un berrinche, eso lo pone a andar bien de nuevo.

V. Amor cortés

El secreto no va siempre a favor de quienes se aman.

VI. Huxley y Orwell

Un poco de ambas distopías para la utopía perfecta. Presumir a la pareja en Instagram es el mejor SOMA; uno puede evocar desde ternura hasta envidia en otros. Estos, en su vigilancia constante, estarán pendientes de cualquier fallo que pueda arrebatarles el título de relationship goals y dejarlos como apestados sociales. El manejo inicial de emociones será contraproducente y uno se verá en la penosa posición de mantener la imagen de ese mundo feliz hasta creérsela.

Pero la vigilancia no tiene que ser de agentes externos a una pareja, un giro en la trama puede convertirlos en espías a ambos. Uno vigila al otro sin saber que también es vigilado. Mándame tu ubicación, tu última conexión fue a medianoche, lo que me dices no coincide con los datos de nuestros teléfonos: es por tu bien.

VII. Petición del público: carta a un columnista porque en Twitter los famosos no me pelan

Queridos directores, productores, guionistas y actores:

Entre mis brillantes ocurrencias de espectador me he percatado de algo: siempre nos cuentan cómo se enamoró la pareja. Es verdad que me costó descifrar los tips para conseguir que la chica se enamore de mí, no siempre le perdonan a uno las peripecias así que uno debe de apegarse enteramente a los detalles y los sacrificios.

Ya se habrán percatado de que ahora lo que nos interesa a todos es vernos representados, tener vocero en la pantalla. Pero ya llevamos mucho tiempo entregándonos a los indescifrables desenlaces de la comedia romántica y ahora que hay más cabida para mostrar la cruda realidad, ya díganos si en serio vivieron felices para siempre. En pocas palabras: ya tengo a la chava pero de aquí no sé pa’ dónde; ayuda.

Saludos cordiales,

@EspectadorCultoAnónimo

VIII. Terminología

La violencia se clasifica, separa y matiza en el consultorio y las infografías publicadas en redes. Cuando uno no acude al psicólogo no pasa nada porque quienes lo rodean podrán identificar y encasillar los síntomas de la pareja disfuncional: codependencia emocional, bipolaridad, conducta neurótica. Diagnóstico: una relación no sana, dinámica tóxica. ¿Las causas? No han llegado a tanto nuestros especialistas sin título y el paciente se plantea poco.

IX. Mediaciones

El lenguaje que seleccionamos para nosotros mismos y para otros puede convencernos de que sabemos sobre que hablamos. Las palabras se roban de un campo y se ponen en otros; adjetivar un comportamiento puede ser sugerente pero no sustituye el entendimiento de una situación. El adjetivo elegido puede incluso ser usado para manipular a alguien más, ocultando lo infligido por nuestra parte.

El gran problema del lenguaje es usarlo con tacañería. Presionar una serie de condiciones para que entren en un concepto difumina la posibilidad de pensar y comprender los matices e implicaciones de este. Desmembrar las ideas fijas nos ayuda a descubrir y diferenciar.

Acerca del autor: Verónica Meneses Pérez ganó la novena edición del Concurso de ensayo estudiantil con el texto “Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine” (2019) organizado por la Universidad de las Américas Puebla. Actualmente cursa el octavo semestre de la Licenciatura en Literatura en dicha universidad y es miembro del Programa de Honores, donde trabaja en el proyecto de traducción literaria. En noviembre 2019, dirigió la mesa redonda del coloquio “Estado actual de la traducción literaria en México”. Ahora es Jefa Editora de la revista Espora, proyecto de diálogo entre creadores y lectores. Además, obtuvo el primer lugar en los Premios de excelencia académica para estudiantes internacionales de intercambio en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid con el texto “Conocer y reconocer” (2019), el primer lugar en la octava edición del Concurso de ensayo estudiantil de la UDLAP con “El suéter sin mangas que quería ser chaleco” (2018), y el segundo lugar en la séptima edición del Concurso de ensayo estudiantil con el ensayo “Desenmascararse frente al espejo” (2017), este último publicado en Contexto y el número 16 de la revista Espora.

Por: Verónica Meneses Pérez.

Estudiante de la Licenciatura en Literatura, UDLAP.

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