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¡Madres a bordo de la cuarentena!

¡Madres a bordo de la cuarentena!

¡Mamá! Esa hermosa palabra que al oírla pronunciar por primera vez estremeció el corazón, y que hoy al ser escuchada más de cien veces al día produce un interminable cansancio y desesperación.

¡Madre! Esta primera palabra que siempre ha sido tan fácil de mencionar, pero hoy se vuelve aún más compleja de describir. 

Mi admiración siempre fue inmensa para todas aquéllas que llevaron en su vientre la ilusión y el cansancio, que viven infinidad de noches de desvelo; que sin importar si saben leer y escribir o cuentan con algún posgrado, si son amas de casa o tienen un oficio altamente remunerado fuera de ésta, al momento de convertirse en madres son contratadas sin goce de sueldo para un trabajo de 24 horas los siete días de la semana. Se convierten en maestras, cocineras, enfermeras, proveedoras, costureras, choferes, porristas, entrenadoras de deportes y expertas en cualquier manualidad, entre tantas otras que faltarían por mencionar.

Pero hoy nos quedamos cortos al describir estos quehaceres. Sin importar la vulnerabilidad que exista en su mente, sus palabras siempre nos transmiten la tranquilidad que necesitamos. Porque a pesar de que no podemos salir de casa, nos siguen llevando a pasear con su imaginación y los recursos de nuestro propio hogar. Porque logran inundarnos de calidez y gran amor en este mundo donde ya no está permitido ni dar abrazos.

Siempre me sorprendiste dándote tiempo para todo, cuando 24 horas eran insuficientes para lo que debías realizar. Pero hoy me pareces aún más maravillosa porque, aunque pareciera que el tiempo se ha detenido, que ya no existen los fines de semana, las vacaciones ni los horarios para el colegio, mágicamente logras hacer que la vida continúe de la manera más idónea para los miembros de tu hogar. El tiempo se detuvo, menos para ti que no lo tuviste para dormir esa noche que decidiste pintar unos huevos de pascua, hornear un pastel con tu gran cansancio y escaso presupuesto para festejar a uno de tus hijos que estaba ilusionado con la fiesta de cumpleaños que le habías prometido.

Los descansos siempre fueron escasos, pero hoy la prisa que ha dejado de corretear al tiempo, ha vuelto nulos estos momentos. ¡A ti mi respeto! Que logras que tus hijos sigan aprendiendo, divirtiéndose, teniendo comida caliente y ropa limpia. Porque a pesar de la falta de ingresos que ha empezado a emerger y el cansancio que te invade, decides comprar esa alberquita inflable para que tus niños puedan tener un mayor entretenimiento. ¡Y me hinco ante ti! Que al no poderla comprar decidiste vaciar esa palangana llena de ropa sucia para llenarla de agua fresca y sentarte a jugar con los tuyos.

Nunca dudes que lo estás haciendo bien. Que sin importar las circunstancias en las que te haya tocado vivir esta cuarentena prolongada, todas deben lidiar con el estrés de este cambio de vida, sintiendo miedo, pero recordando y enseñando a sus hijos lo maravilloso que es la simpleza de la vida. La empatía nos unirá para crear un mundo mejor para los nuestros. Nadie dijo que sería fácil, cada día el reto se vuelve más grande, así como la recompensa de verlos crecer tranquilos, sanos y felices, en un mundo indiscutiblemente mucho más pequeño y austero, pero más seguro y feliz ¡Tu existencia no admite representantes!

A ti, que estás convirtiendo esta tempestad en un viento de suaves caricias, que has aprendido a malabarear en la cuerda floja, sin importar si recurres a una copa de vino o a varias tazas de café frío. A ti, que parecía que con el pasar de cada generación lo habías enseñado todo, pero en 40 días vuelves a sorprendernos demostrando que no es así. Que puede haber más cansancio, más estrés, más deudas y desolación; y que mientras estos más crecen, también tu inigualable imaginación, amor, refugio y fuerza para salir adelante.

¡A ti, madre! Ángel mío que me enseñaste a amar incondicionalmente, a ser fuerte y a no derrumbarme. Que siempre te tuve tan cerca y hoy, la distancia se ha convertido en un cruce de mares y fronteras ¡Que Dios me permita volverte a abrazar!

Acerca del autor: Licenciada en Derecho por la Universidad de las Américas Puebla 2009. Cursó la Maestría en Criminalística en el Colegio Libre de Estudios Universitarios 2012. El grado de Doctor en Derecho por parte de la Universidad Abierta de Tlaxcala en el año de 2016. Actualmente labora como docente en diferentes instituciones y Coach en las Practicas Profesionales de alumnos de diferentes carreras.

Por:  Dra. María Fernanda Contreras Santillana, egresada UDLAP

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