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Los pobres y el poder

Los pobres y el poder

Debemos al Papa Francisco esta propuesta de análisis: hay que distinguir entre los políticos que utilizan su poder para apoyar a los pobres, de los políticos que utilizan a los pobres para acceder al poder y mantenerse en él.

Una distinción indispensable, pero difícil de ver (hasta que nos dicen que hay que verla). Hay políticos y gobiernos que hablan de los pobres todo el tiempo, que los ponen en el centro de su discurso, pero que en los hechos hacen poco o nada para resolver su situación. Incluso, al contrario. Se dice que Hugo Chávez señaló alguna vez que a los pobres en Venezuela había que mantenerlos en la pobreza, porque si pasaban a ser clases medias votarían contra el chavismo.

Ignoro si esa cínica frase fue cierta. En el fondo, más que las intenciones de los políticos, cuentan sus resultados. Puede haber quienes desde el poder tengan claro que la pobreza de las mayorías les favorece, sobre todo si tienen mecanismos clientelares para mantener su apoyo. Pero puede ser también que, por propia incapacidad, gobiernos que se proponen sacar a su población de la pobreza la empobrecen más.

La distinción planteada por Francisco es una de las cuestiones medulares a observar en el actual gobierno mexicano. Parece que terminará sus dos primeros años con un incremento de la población en situación de pobreza. Es posible también que el sexenio termine con más pobres.

La primera causa es obvia: la pandemia sanitaria y sus consecuencias. Pero hay otras. Ya antes de la pandemia la economía estaba estancada. Sin crecimiento económico es muy difícil acabar con las carencias económicas de la población.

Las políticas del gobierno federal para atacar o mitigar las consecuencias económicas y sociales de la pandemia han sido muy limitadas. Algunas frases del presidente recuerdan al más crudo neoliberalismo: si una empresa quiebra, pues que quiebre. Como si el mercado, aun en una situación de crisis sanitaria, fuera quien decidiera qué empresas y qué empleos subsisten o no.

Esperemos que el número de pobres en el país no aumente. Si aumenta, habrá que ver qué tanto se debe a factores externos, qué tanto a incapacidades gubernamentales, qué tanto a intenciones de individuos y grupos políticos de mantenerse en el poder.

Acerca del autor:  Licenciado en Sociología por la UNAM, Maestro en Ciencias Sociales con Especialidad en Ciencia Política en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y Doctor en Ciencia Social con Especialidad en Sociología por el Colegio de México.

Actualmente profesor de tiempo completo de la Universidad de las Américas, imparte las materias de Introducción a la Ciencia Política, políticas públicas, política mexicana contemporánea, Instituciones políticas y Democracia, Federalismo y Gobiernos locales, y Partidos y sistemas de partidos. Ha sido profesor y ha impartido cursos en doctorados, maestrías y licenciaturas en la UDLAP, así como en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, La Universidad Autónoma de Tlaxcala, El Colegio de Sonora, La UNAM, Universidad Iberoamericana Golfo Centro, entre otras.

Se ha dedicado a la investigación desde 1981 en distintas universidades, hasta hoy como profesor investigador de tiempo completo en la UDLAP. Ha publicado diversos artículos de revista y reseñas en el periódico Reforma, La Jornada, El Universal, entre otros. Tiene como premio a la mejor tesis doctoral de tesis sobre asuntos electorales en el IV certamen realizado por la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales.

Por: Dr. Víctor Manuel Reynoso Ángulo

Profesor De Tiempo Completo del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política.

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