La seducción de los antojos

La seducción de los antojos

¿Te ha pasado que aún sin tener hambre sientes un fuerte impulso por comer? Precisamente en temporada navideña que, para muchas de nosotras resulta inevitable pensar en la comida, puede ser por un tema que nos preocupa o puede ser justamente el pretexto perfecto para permitirnos comer todo lo que se nos antoja sin remordimiento.

Nuestro cuerpo es una bio computadora que funciona a la perfección, sabe cuándo dormir y cuándo despertar, se repara a sí mismo, sabe separar los nutrientes de la comida para usarla como energía. Nuestro corazón nunca pierde un latido, ni los pulmones una respiración. Nuestro cuerpo no comete errores, hay una razón por la que tenemos esos antojos: una llamada de atención.

Vemos los antojos como una señal de debilidad, pero en realidad son mensajes importantes de nuestro cuerpo que nos guía para recuperar nuestro equilibrio. Cuando tengas un antojo, es mejor preguntarte: ¿Qué es lo que mi cuerpo me está tratando de decir?

Causas de los antojos

  1. Desbalance: la principal causa de los antojos tiene que ver con el desequilibrio en alguna de nuestras áreas a las que llamamos “alimento primario”, que son los ámbitos más importantes de nuestra vida y que nos nutren mucho más que la misma comida: nuestras relaciones personales, el movimiento físico que realizamos, la espiritualidad y nuestro trabajo u ocupación. Por ejemplo, estar insatisfecha con tu relación de pareja, tener una rutina de ejercicio excesiva, estar aburrida o cansada de tu trabajo… todo esto puede causar “hambre emocional” y entonces obtenemos con comida ese alivio que necesitamos para llenar las áreas del alimento primario que no están satisfechas.
  2. Deshidratación o hiperhidratación: la cantidad de agua que tomamos durante el día es clave para controlar nuestros antojos, si estamos tomando poca agua, nuestro cuerpo puede pedirnos compensar con algún alimento procesado; de igual forma si estamos tomando agua en exceso probablemente se nos antojen alimentos secos para compensar este desequilibrio.
  3. Desbalances alimenticios: mientras más balanceados, enteros y nutritivos sean los alimentos que consumimos, entonces tendremos menos antojos. Algunas comidas pueden hacer que se te antoje lo opuesto, por eso es mejor consumir alimentos neutrales como granos enteros, frutas, vegetales, leguminosas.
  4. Restos de la comida: cuando comemos algún alimento azucarado es común que eso mismo que comiste se antoje en 2 o 3 días. Lo que sucede es que se quedan los restos de esta comida en nuestras papilas gustativas (en la punta de la lengua) hasta por 3 días. Por lo que es recomendable, usar limpiador de lengua después de lavarte los dientes para reducir el antojo.
  5. Pérdida de nutrientes: cuando nos falta algún nutriente en particular, como, por ejemplo, proteína o grasas esenciales, puedes tener antojos de azúcar, chatarra o café.
  6. Hormonal: cuando los niveles de testosterona o estrógeno se desbalancean, puede ocasionar antojos dulces. También por causa del estrés se puede generar este desequilibrio hormonal.
  7. Retroceso: cuando todo en tu vida va bien, te sientes feliz y entonces decides darte permiso de comer chatarra (aunque luego te arrepientas). Quieres regresar a lo de antes porque es lo conocido, nos asusta acercarnos a nuestra versión del “yo” más pleno y sano.

Para lograr un balance en nuestro cuerpo, debemos prestar atención a nuestro alimento primario y a lo que comemos diariamente. ¿Cómo podemos manejar estos antojos una vez que aparecen?

Tips para manejar los antojos

  • Hacer conciencia de los antojos en el momento que aparecen.
    • Si aparece un antojo, consientizarlo y darle su espacio.
    • Si lo ignoramos hacemos que adquiera poder.
    • Hacerlo consiente le quita poder y nos permite desprendernos de él
  • Explorar el origen de los antojos con curiosidad y sin juzgar.
    • Hay que tratar la causa raíz del antojo, no el síntoma.
    • Preguntarnos si este antojo viene junto con una emoción en particular o sentimiento físico (como cansancio, soledad, aburrimiento, fatiga, falta de sueño).
    • Analizar si el antojo es por una comida muy apetitosa, por ejemplo, alimentos “sabrosos” están diseñados para generar más antojos. Mientras más azúcar consumes, más la necesitas. Lo mismo ocurre con la comida procesada, tiene la combinación perfecta de azúcar, sal y grasa que hace que sea difícil de resistir.
    • Revisar si este antojo está relacionado con algún hábito que solías tener, por ejemplo, es común sentirnos con poca energía en la tarde y buscar comidas o bebidas azucaradas. Lo que ocurrirá es que eventualmente estarás teniendo antojos en este momento del día, sólo por hábito. En vez de estar en “piloto automático”, hacer conciencia de tu cuerpo en ese momento, para distinguir entre un antojo por hábito y el hambre real
  • Proceder desde un lugar de empoderamiento.
    • Una vez que haces consiente tu antojo y determinas su origen, te das el poder para saber qué hacer y qué es lo mejor para ti.
    • Escucha lo que tu cuerpo te está diciendo y explora el mensaje más profundo que existe en tus antojos.
    • Considera los antojos como una brújula para determinar si las cosas en tu vida están fuera de balance.

Finalmente, recuerda que tener antojos es algo que todas experimentamos casi todo el tiempo, así que ponles atención y explora lo que tu cuerpo te está tratando de decir. Hazlos consientes, sin juzgarlos, explora su origen y procede desde tu fuerza interior.

Acerca del autor: Mtra. Rocío Álvarez Bauza, 15 años orientada a la consultoría organizacional y dedicada a ayudar a las mujeres a transformarse en la mejor versión de sí mismas. Fundadora de “R|A Woman Training & Health”. Se desempeñó como Directora Regional de Great Place to Work® Institute México por 11 años. Maestra en Psicología Organizacional, Licenciada en Comunicación y Licenciada en Teatro, por la Universidad de las Américas Puebla. Health Coach Certificado por “Institute for Integrative Nutrition”.

 

Por: Mtra. Rocío Álvarez Bauza.

Health Coach. Egresada, UDLAP.

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