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La Moda Sostenible: la opción fashionista eco-friendly para Reducir la Contaminación del Fast-fashion

La Moda Sostenible: la opción fashionista eco-friendly para Reducir la Contaminación del Fast-fashion

“Compra menos. Elige mejor. Haz que dure.”  

-Vivienne Westwood. 

Abre tu guardarropa 

Puede resultarte variado, único y lleno de recuerdos, ¿no es así? La ropa tiene ese poder incomprendido de trasportarnos a momentos agradables de nuestra vida, ser el elemento complementario para potenciar nuestra imagen personal y decirle al mundo cómo pensamos, qué nos gusta y cómo actuamos. Cada prenda puede ser entendida entonces, como una ramificación de nuestra identidad para completar un yo. Si es que la ropa puede ser descrita con palabras que parecen poetizadas, ¿cómo es que puede ser tan perjudicial para el medio ambiente? ¿por qué entre los expertos ambientales la industria de la moda intimida con una de las primeras posiciones entre las más contaminantes de todas? La respuesta es fácil, y la solución es tan lógica como óptima.  

Según una definición publicada por la Real Academia Española, la moda es aquella colección de gustos y estéticas determinadas en relación a las prendas de vestir o accesorios. El problema de la contaminación ambiental conjunta con la industria de la moda radica cuando ésta se relaciona con un estilo de vida y un semblante voluble al cambio. Precisamente, es comúnmente utilizado el término fast fashion el cuál, se define de forma concisa desde la perspectiva de  Caro y Martínez de Albéniz (s.f.): 

En esencia, se trata de introducir colecciones de ropa que siguen las últimas tendencias de la moda pero que han sido diseñadas y fabricadas de una forma rápida y barata. De esta manera, ofrecen al consumidor medio la posibilidad de acceder a las novedades del mundo de la moda a precios bajos. (párr. 2) 

Entonces podemos referirnos al proceso del fast fashion (moda rápida en español) como aquel método de producción de prendas que siguen el formato de la masividad. Ellos trabajan bajo la premisa de la producción en cantidad y no precisamente en calidad. Podríamos escarbar entre los lineamientos de un estilo de vida ligado a la moda rápida con estamentos como: adoptar un estilo inspirado en diseños de lujo a costos accesibles, la compra de prendas desechables, es decir, aquellas prendas con un tiempo de vida útil de aproximadamente un año; la creciente demanda de estilos cambiantes con cada temporada presentada en pasarelas de alta costura, diseños adaptables y seguimiento de tendencias. Ya ni hablar de la degradación de los empleados bajo condiciones inhumanas de trabajo, la crueldad animal que algunas firmas siguen incursionando en sus colecciones o la injusta remuneración del trabajo para la reventa en sus tiendas. 

Dentro de la industria de la moda, es decir, aquellas formas de producción de prendas de vestir, las empresas dedicadas al fast fashion han logrado posicionarse como la segunda industria más demandante de agua: según datos recopilados por el periódico El Universal, se necesitan aproximadamente 7 mil litros para fabricar un pantalón de mezclilla (“Se usan 7 mil litros de agua para fabricar un pantalón de mezclilla”, 2017, párr. 1) . La industria de la moda está entre los primeros lugares de las más contaminantes en torno al aire,  lo que corresponde al 10% de las emisiones globales de carbono y, en materia de la cantidad de desperdicios, representa un 85 % de textiles desechados a vertederos, lo que corresponde a 21 billones de toneladas al año, según datos de  United Nations Economic Comission for Europe [UNECE] (2018, párr.1). En términos generales, la industria de la moda produce tal cantidad de productos, que no todos son dispuestos a un uso como tal y son desechados a los cuerpos de tierra y agua, generando así una contaminación que parece irreversible.  

De acuerdo con los datos obtenidos de UNECE (2018.), en un análisis de las costumbres y tendencias de los consumidores actuales:  

The average consumer is now purchasing 60 percent more items of clothing compared to 2000, but each garment is kept half as long and on average 40 percent of clothes in our wardrobes are never worn. By 2030, there will be 5.4 billion people in the global middle class, up from 3 billion in 2015. This will lead to an increased demand for clothes and other goods that define middle-income lifestyles (párr. 2). 

La creciente necesidad de la adquisición actual de las prendas estéticamente divertidas, en tendencia o inspiradas en algún conjunto previamente lanzado al mercado por los diseñadores de la alta costura a precios bajos, hacen que las marcas dedicadas a la producción del fast fashion vean más por la cantidad que la calidad (Joy et al, 2012, p.281). Aun cuando las cifras de los porcentajes corresponden a índices alarmantes de la contaminación ambiental como tal, es de suma importancia considerar las prácticas consumistas que se manifiestan en la actualidad para promover una estrategia de cambio ante dichas maneras de consumo.  

Conociendo los intereses y demandas de los clientes habituales, es como se puede proponer una opción de prendas amigables con el ambiente que satisfagan esos requerimientos. Mientras más prendas desechables se sigan vendiendo y produciendo, es poco probable que los índices de contaminación ambiental generada por la industria de la moda disminuyan. Y es precisamente el impacto ambiental que se vive en la actualidad, que han surgido diferentes propuestas y movimientos a favor de la eliminación de sistemas de producción estilo fast fashion por métodos de producción sostenibles, es decir, que utilizan recursos renovables de forma adecuada creando un sistema económico circular, como lo es la moda sostenible. 

La significación del debate de la moda sostenible recae en que es una de las soluciones más factibles a ser seguidas y adaptadas por los ciudadanos a nivel mundial debido a los mínimos, pero significativos cambios que se deben de adoptar.  La moda sostenible (o slow fashion)  es aquella rama de la industria de la moda que tiene en cuenta el coste económico, social y medioambiental que conlleva la producción de la moda (Henninger , Alevizou & Oates , 2016, p.5). Es aquella que procura la utilización de materiales biodegradables, el reciclaje de materia prima para la producción de nuevos productos y la reutilización de prendas en buen estado de décadas pasadas. Por otra parte, la moda sostenible está ligada al concepto de desarrollo sustentable, el cual “es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (CMMAD, 1987,p.24). 

Según un informe publicado en la página de HiSoUr (s.f.), la moda sostenible nace bajo la filosofía ecologista adoptada por firmas como Patagonia y ESPRIT a finales de los años 80 y principios de los años 90. Esto se debió a que la llegada del poliéster, material altamente utilizado como recurso para la fabricación masiva de prendas de vestir, se volvió uno de los materiales más populares de la época. “Los principios de la moda sostenible tal como los plantean estas dos compañías se basaron en la filosofía de los ecologistas profundos Arne Næss, Fritjof Capra y Ernest Callenbach” (“Moda sostenible”, s.f., párr.2).  

Posteriormente, el slow fashion se implantaría en nuestra actualidad como una manifestación de las generaciones jóvenes como forma de expresar la preocupación ambiental y los cambios que con él se relacionan. Firmas pertenecientes a las industrias catalogadas dentro de la producción del fast fashion como H&M han lanzado colecciones “Conscious” donde se promueve el uso de algodón orgánico sostenible y condiciones laborales justas para la venta y producción de sus productos:  

En H&M nos hemos planteado el reto de finalmente darle sustentabilidad a la moda y estar a la moda sustentablemente. Queremos ayudar a las personas a expresar su personalidad y sentirse orgullosas de lo que llevan puesto. Me emociona ver cuánto hemos avanzado hasta ahora y cómo esto nos ayudará a hacerte una oferta incluso mejor, a la vez que creamos un futuro más sustentable para la moda, (Persson, párr. 3). 

Diversas organizaciones mundiales han investigado el impacto ambiental que tiene la industria de la moda y han decidido dialogar una solución a tan grave y veloz problema. Fue aquel momento en la reunión del Kerenzerberg Future Forum for Sustainable and Ethical Fashion cuando se debatieron las  11 características a considerar de los principios para una sociedad ambientalmente responsable de los textiles 

  1. Condiciones justas de producción para todos y sin distinción. Ser transparente en las acciones que desarrollan. 
  1. Producción focalizada en los criterios sostenibles derivando así la economía circular.  
  1. Demandar textiles sustentables en sus tres presentaciones: en crudo, semi procesado y procesado. 
  1. Condiciones seguras de trabajo 
  1. Promover el trabajo individual y artesano. 
  1. Innovaciones en el tratamiento de fibras textiles. 
  1. Minimizar el consumo y contaminación del agua. 
  1. Reducir las emisiones de carbono derivados de la producción textil. 
  1. Detener el uso de químicos y colorantes altamente tóxicos. 
  1. Prever el uso de pieles animales sustituyéndolos con pieles imitación u otros materiales “menos crueles”. 
  1. Modelos de negocios competitivos, justos y humanos. (Kerenzerberg Future Forum for Sustainable and Ethical Fashion, párr. 1-11). 

El objetivo principal de este texto es posicionarse como parteaguas a la discusión de los propios hábitos de consumo de las personas amantes de la moda como herramienta para generar consciencia de las repercusiones ambientales que se están viviendo actualmente. Es, sin duda alguna, un tema del que no se tiene ni difusión ni conocimiento real, por lo que difundir la información, conceptos y soluciones concretas podrá servir como el inicio de una filosofía generacional donde las acciones de cada día se mediten con base al futuro ambiental que nos depara. Promover el seguimiento de la moda sostenible en sus diferentes facetas que puede ser encontrada, significaría la posibilidad de la suma de industrias poderosas del método fastfashion hacia una producción responsable y amigable con el entorno. 

 

Apuéstale a lo sustentable 

  

Partiendo del supuesto que la moda actual perjudica al entorno debido a los irresponsables métodos de producción, sobreexplotación de los recursos naturales para la fabricación de prendas, la contaminación del agua, aire y suelo con los residuos generados y la explotación laboral con base a la creciente demanda de prendas por su periodo de vida útil bajo, la moda sostenible pretende buscar vías de producción textil que ataquen los índices tan altos en materia de contaminación que se presentan en nuestra actualidad.   

La situación antes mencionada hace la sugerencia que la moda sostenible responde a los crecientes problemas ambientales generados por la manufactura de ropa bajo el sistema de la moda rápida al buscar la implementación de materiales sostenibles, la generación de una economía circular y el tratamiento adecuado para crear prendas atemporales, funcionales y con una esperanza de vida útil mayor a las prendas convencionales. La moda sostenible no solamente pretende el desuso de materiales contaminantes, sino la justa remuneración al trabajo artesanal de los fabricantes de ropa. Es la opción más versátil, puesto que abarca distintas formas de consumo y producción, así como definirse por excelencia como la opción mercantil más responsable, ambientalmente hablando.   

Por consiguiente, se argumentará que, totalmente, la moda sostenible responde de manera adecuada a la solución de la contaminación generada por el sistema de producción del fastfashion. Es una opción amigable con el ambiente que incursiona materiales orgánicos, tintes naturales y la generación de una economía circular que permita la justa remuneración del trabajo de los fabricantes. Sin embargo, para que la moda sostenible sea una opción completamente óptima, se debe mantener la búsqueda del cumplimiento de las tendencias desde un punto de vista duradero y estable, una variación de estilos, cortes y confecciones, así como el impulso de las prendas atemporales para la base de todos los guardarropas, puesto que muchos consumidores aún no relacionan estrictamente la contaminación con la producción no controlada de las prendas de vestir.  

La interpretación anterior tiene como base un supuesto relacionado con diversos puntos, entre los que sobresale el uso de materiales ecológicos. Los materiales con los que se busca producir las prendas sostenibles son pieza fundamental para el cumplimiento del objetivo de la filosofía de producción: reducir la contaminación por residuo, por sustancias tóxicas y por emisiones de carbono. Así mismo, el desarrollo de la tecnología ha permitido el tratamiento de materiales ajenos a los comúnmente utilizados por la industria de la moda como el PET o tejidos generados por nanopartículas amigables con el ambiente.  

Para confirmar esta afirmación, en la publicación CEO Agenda del Global Fashion Agenda (2020), se estableció una propuesta de solución ante el manejo de materiales para la producción de prendas sostenibles:  

We encourage fashion industry leaders to trace and evaluate the environmental and social impact of the materials they use and to shift their mix towards low-impact materialse.gby using organic instead of conventional cotton (párr. 15)”.  

Para tener el control de la llegada de los materiales y poder así fomentar el uso adecuado de la materia prima con supervisión de la sustentabilidad de esta, es importante seguir recomendaciones de este tipo. Cabe recalcar que la moda sostenible busca precisamente la sustentabilidad de los materiales para generar un menor impacto ambiental en aspectos como la deforestación y tratamiento inadecuado de pieles o fibras naturales y sintéticas.   

En añadidura al punto anterior, científicos y diseñadores textiles han trabajado durante los últimos años para desarrollar un proceso de transformación material para incluir otro tipo de materia prima a la fabricación de prendas como impulso a contribuir efectivamente con una de las ideologías más conocidas de la ecología: el seguimiento de las 3 R’s, que significa reducir, reciclar y reutilizar.   

Para validar la mención, en concordancia al uso de las tecnologías para el tratamiento de materiales ajenos a los convencionales utilizados por la industria de la moda, Ecoalf, una empresa dedicada al tratamiento PET para la fabricación de sus prendas, lanza el proyecto Upcycling the oceans que funge como recolección de materia prima y limpieza masiva de océanos:   

Un proyecto revolucionario que pretende implantarse en otras partes del mundo cuyo objetivo principal es recuperar la basura que está destruyendo los océanos y transformarla en hilo de primera calidad para confeccionar prendas. […] En concreto, las botellas de plástico PET que constituyen la materia prima de Ecoalf, se convierten primero en escama y en pellets para después obtener un filamento de polyester 100% reciclado de alta calidad sin necesidad de seguir agotando los recursos naturales del planeta (Ecoalf, s.f., párr. 1 y 2).   

Es viable sostener lo anterior en la garantía de la implementación de la moda sostenible en distintas colecciones de ropa. Es bien sabido entre los expertos de la materia que las pasarelas de los grandes diseñadores y firmas constituyen los parámetros de estilo, tipos de prendas, paletas de color y materiales utilizados dentro de cada temporada, influenciando así a las cadenas de producción masiva de ropa. En otras palabras, lo que los diseñadores más famosos y las firmas más imponentes revelen a través de cada pasarela de temporada, es lo que surgirá como tendencia en la temporada que se liberen. Para validar el punto anterior, Martínez Barreiro (s.f.) investigó cerca de la actualidad de las pasarelas y afirma que:   

La nueva moda sostenible visible en las últimas pasarelas de Londres y Nueva York muestra que el futuro se encuentra en la venta de un producto de mayor calidad, respetuoso con el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida, producido a partir de fibras y tejidos más sostenibles, y bajo unas condiciones medioambientales y laborales dignas, con un diseño duradero, y que, por último, sea reutilizable y reciclable (Barreiro, s.f., pág. 18).  

Los grandes diseñadores y firmas como Gucci o Timberland proponen una fabricación de prendas con materiales sostenibles, lo que se traduce a la pronta implementación de materiales amigables con el ambiente para las futuras colecciones en relación al seguimiento de la filosofía de la moda sostenible. Esto llevará al modo de consumo a reformarse conceptualmente hablando, así como al nuevo establecimiento de las necesidades de adquisición de moda.   

Sin embargo, cabe reconocer que la moda sostenible puede resultar poco rentable dado que los consumidores buscan la adquisición de prendas en tendencia, la cual es voluble a los cambios y rápidamente se transforma, además de buscar precios accesibles para las mismas. La ferviente necesidad generada por el consumismo ha generado que los consumidores busquen la simple adquisición de la prenda que las características sostenibles que pueda ofrecer. Así mismo, Niinimaki (2010) menciona que el costo no es la única característica que beneficia el seguimiento de las prendas del fastfashion, sino también el estilo, los diseños, la transformación constante de un guardarropas y “la valoración del volumen que las consideraciones éticas” (p. 150-160).   

La mayoría de la población no conoce el impacto ambiental que tienen las prendas convencionales (las prendas producidas bajo la filosofía del fastfashion) y, en palabras de Manzano Zambruno (2014) citando al Danish Fashion Institute: “El consumidor medio conoce escasamente el impacto generado por la ropa y, de hecho, no suele relacionar la sostenibilidad con la moda (p. 42)”.  

La solución entonces radica en la implementación de la moda sostenible dentro de las formas de manufactura de las prendas de vestir, utilizando materiales biodegradables, orgánicos o provenientes de otro tipo de materiales como el PET; promoviendo un ambiente laboral justo, sano y equitativo en la relación horas de trabajo- precio de la prenda; la generación de una economía circular que sea capaz de rastrear los materiales para verificar su sustentabilidad y, sobre todo, la ejecución de esta manera de consumo en las pasarelas internacionales, adaptando los diseños de la moda sostenible a las tendencias marcadas por las colecciones temporales así como la venta en precios accesibles para sumar a un número mucho mayor de consumidores a adquirir las piezas fabricadas bajo el concepto de la moda sostenible. En medida que se satisfagan las condiciones de consumo demandadas por la sociedad “en tendencia” incursionando la fabricación sostenible, es cuando se podrán ver los índices de contaminación ambiental en disminución.   

  

¿Qué depara el futuro sostenible?  

  

En síntesis, la moda sostenible se mantiene firme como la solución óptima ante las amenazas de contaminación generada a partir de los métodos de producción masivos que invaden el mercado actual al reconstituir la forma en la que se fabrican las prendas de vestir. Esta alternativa cumple con los requisitos del tratamiento responsable de los materiales sostenibles para la fabricación, así como la justa remuneración y relación de precio entre los fabricantes y los consumidores, a la vez que plantea otras subalternativas como el reciclado de materiales no convencionales, la reutilización de prendas antiguas y la adopción de un estilo atemporal en los guardarropas. La moda sostenible es, por excelencia, la opción clave para hacer frente a este problema presente.   

Los principales hallazgos pueden resumirse en el descubrimiento de las propuestas por parte de organizaciones dedicadas al estudio de las industrias más contaminantes del planeta, donde se plantean las estrategias que las industrias manufactureras pueden incursionar al método de producción para un resultado a gran escala, el uso de las tecnologías de tratamiento de materiales para la generación de fibras sintéticas a partir de PET reciclado o el propio concepto de moda sostenible y los resultados de investigaciones al consumidor para conocer sus preferencias de vestimenta y cómo es que la moda sostenible no ha podido posicionarse en el mercado como los científicos lo han propuesto debido a las formas de consumo.   

Las implicaciones de la tesis sugerida sería principalmente la ampliación de los diseños acordes a las tendencias más solicitadas por los consumidores en firmas que trabajen bajo la premisa de la moda sostenible para incluir un mercado más amplio en la generación de la consciencia ambiental para integrar entonces opciones de compra responsables con el medio ambiente. Así mismo, la suma de las grandes empresas productoras de prendas a los métodos de producción sostenibles generaría un cambio significativo en los índices de contaminación generados por sus prácticas hoy en día. No basta con suplir la materia prima o mejorar las condiciones laborales de los fabricantes, sino, en suma, con la difusión del tema a grandes escalas lograrán sumar personas interesadas en el cuidado del ambiente a moderar sus formas de consumo, de la mano del establecimiento de tendencias longevas, atemporales y diseños versátiles que complementen la identidad personal de una forma responsable, no desechable.   

La moda sostenible debe ser entendida como una transformación del sentido consumidor ante un problema que nos afecta a todos. Un problema que poco a poco está destruyendo el planeta donde vivimos, que nos arrebata la vida en silencio. Se espera que este trabajo concientice acerca de las compras innecesarias, que funja como un llamado a las grandes industrias a sumarse al cambio y a las tendencias favorables con el medio ambiente. Son simples acciones las que pueden transformar el futuro de nuestra vida.  

  

Ahora sí, abre tu guardarropa. 

 

 

Referencias: 

[1] Caro, F., & Martínez de Albéniz, V. (s.f.). “Fast Fashion“, la estrategia minorista que vacía las tiendas. IESE Insighthttps://www.ieseinsight.com/doc.aspx?id=1034&ar=14&idioma=1  

[2] Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo. (1987) Informe Brundtland. Ecominga amazónica.       http://www.ecominga.uqam.ca/PDF/BIBLIOGRAPHIE/GUIDE_LECTURE_1/CMMAD-Informe-Comision-Brundtland-sobre-Medio-Ambiente-Desarrollo.pdf  

[3] Ecoalf. (s/f). Proyecto Upcycling the Oceanshttps://ecoalf.com/es/p/upcycling-the-oceans-15  

[4] Global Fashion Agenda. (2020). Eight Sustainability Priorities for the Fashion Industryhttps://globalfashionagenda.com/ceo-agenda-2020/ 

[5] Henninger E., C., Alevizou J., P., y Oates J., C. (2016). What is sustainable fashionJournal of Fashion Marketing and Management: An International Journal 20(4), 400-416. https://doi.org/10.1108/JFMM-07-2015-0052  

[6] Moda Sostenible (s.f.). HiSoUrhttps://www.hisour.com/es/sustainable-fashion-40482/  

[7] Joy, A., Sherry Jr, J., Venkatesh, A., Wang, J. y Chan, R. (2012). Fast FashionSustainability, and the Ethical Appeal of Luxury BrandsFashion TheoryThe Journal of DressBody & Culture, 16(3), 273-295.: https://doi-org.udlap.idm.oclc.org/10.2752/175174112X13340749707123  

[8] Kerenzerberg Future Forum for Sustainable and Ethical Fashion (2019). Kerenzerberg Charter for Sustainable Textiles: 11 Principles for a socially and environmentally responsible textile industryGoodbrandhttps://www.goodbrand.guru/wp-content/uploads/2019/06/Charter-Sustainable-Textiles-Switzerland-May-2019.pdf  

[9] Manzano ZambrunoL.(2014). Moda sostenible y hábitos de consumo. IDUS.US.https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/29430/Moda%20sostenible%20y%20h%C3%A1bitos%20de%20consumo.pdf?sequence=1&isAllowed=y  

[10] Martínez Barreiro, A. (s.f.). Moda y Sostenibilidad. Fes-sociologiahttp://www.fes-sociologia.com/files/congress/12/papers/3820.pdf  

[11] Niinimaki, K. (2010). Eco-ClothingConsumer Identity and IdeologySustainable Development 18: 150-60.   

[12] Notimex. (9 de octubre de 2017). Se usan 7 mil litros de agua para fabricar un pantalón de mezclilla. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/ciencia/se-usan-7-mil-litros-de-agua-para-fabricar-un-pantalon-de-mezclilla  

[14] Persson, K-J. CEO H&M, (s.f.) Frase para H&M Conscious CareerCareer H&M.https://career.hm.com/content/hmcareer/es_pr/workingathm/get-to-know-us/hm-conscious.html  

[15] RAE – ASALE. (s.f.) Diccionario de la lengua española. Moda. https://dle.rae.es/moda   

[16] United Nations Economic Commission for Europe. (1 marzo de 2018). Fashion and the SDGswhat role for the UN? UNECE. https://www.unece.org/fileadmin/DAM/RCM_Website/RFSD_2018_Side_event_sustainable_fashion.pdf. 

 

Sobre el autor: 

Estudiante de 4to semestre de Licenciatura en Comunicación y Producción de Medios en la Universidad de las Américas Puebla, donde es acreedora a la Beca Excelencia y es miembro reciente del Programa de Honores UDLAP bajo el proyecto Worlds of Journalism, coordinado por la Mtra. Josefina Buxadé Castelán. Así mismo, otra línea de investigación en la cual es partícipe es la recopilación de información periodística coordinado por la Dra. Sallie Hughes de la Universidad de Miami y el Dr. Rubén González de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Por otra parte, forma parte de la investigación: Implementación de módulos interactivos para la difusión de infografías en usuarios infantiles: una nueva estrategia de comunicación ante la exposición de temas sociales relevantes, apoyado por la Dra. Mariel García.  

Es miembro titular del programa de radio semanal Entorno Azteca transmitido por SET Radio, titular del proyecto cinematográfico Huellas y miembro reciente del grupo Guías UDLAP, donde realizó una ponencia en el Webinar “El poder de la radio”. Es apasionada de la escritura académica y creativa, amante de los animales y cinéfila de corazón. 

 Por Bricia Paloma Castro GómezEstudiante de 4to semestre de Licenciatura en Comunicación y Producción de Medios en la Universidad de las Américas Puebla, donde es acreedora a la Beca Excelencia y es miembro reciente del Programa de Honores UDLAP bajo el proyecto Worlds of Journalism, coordinado por la Mtra. Josefina Buxadé Castelán.

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