AMLO y la producción de urea

AMLO y la producción de urea

Artículo publicado previamente en el Blog de Economía y Sociedad de Nexos https://economia.nexos.com.mx/?p=1877

Mucho se ha escrito en medios nacionales sobre la controversial compra que en el 2014 Petróleos Mexicanos (PEMEX) realizó de Pro Agroindustria – un complejo productor de fertilizantes nitrogenados (urea) ubicado en la zona industrial de Pajaritos, en el sur de Veracruz – a la empresa coahuilense Altos Hornos de México. Y no es para menos. La adquisición de activos que habían permanecido ociosos desde 1999 y que por ende requirieran inversión adicional para estar en condiciones de operar nuevamente no tardó en llamar la atención de la Auditoria Superior de la Federación (ASF), quien en los informes generales de la cuenta pública 2015[1] y 2016 subrayó algunas irregularidades, entre las que sobresalieron el notable aumento en el costo de la rehabilitación y el retraso en el inicio de operaciones de las plantas.

El dictamen de la ASF fue contundente al cuestionar la compra de Pro Agroindustria, argumentando que no se ha traducido en beneficios financieros y tampoco han fortalecido la posición estratégica de PEMEX.[2]

A 4 años de dicha compra y varias decenas de millones de dólares después, PEMEX ha finalmente comenzado operaciones en una de las plantas de urea, y se estima que la segunda esté habilitada antes de que concluya el 2018.

Es muy temprano para anticipar si Pro Agroindustria cumplirá la meta de producir hasta 990,000 toneladas de urea – como PEMEX sugirió en su momento[3] – y sustituir parte de las importaciones del país, las cuales tan solo en el 2017 ascendieron a 1.89 millones de toneladas (Figura 1) y significaron una erogación de 477.6 millones de dólares.[4] El punto es que mientras los señalamientos en torno a la adquisición de Pro Agroindustria deben aclararse, la transición política que el país está experimentando obliga a una reflexión que también subraye los retos y la importancia que representa la producción de urea para el nuevo gobierno.

En primera instancia, es válido cuestionar la rentabilidad de Pro Agroindustria ante la competencia que significan las importaciones y la posición financiera de la empresa. En un escenario donde el presidente-electo Andrés Manuel López Obrador ha señalado la necesidad de contar con fertilizantes baratos, la formación del precio de la urea va a ser una discusión compleja, es decir, ¿el precio de la urea nacional va a reflejar los costos de capital incurridos en la compra y rehabilitación de Pro Agroindustria y/o tomará en cuenta el precio de la urea importada o al final será una actividad subsidiada por áreas más rentables de PEMEX? En su momento habrá más elementos para contestar esta pregunta. Mientras tanto, el nuevo gobierno también debe dimensionar el carácter estratégico de la producción de urea en lo que respecta a dos propuestas importantes de su plataforma política: el fortalecimiento de PEMEX y la soberanía alimentaria.

Pro Agroindustria esta al centro de una cadena de valor conformada por distintas actividades económicas y cuyo desarrollo implica lo siguiente:

reestablecer el suministro de gas natural a la zona sur de Veracruz permitiría a PEMEX manejar de manera más eficiente sus plantas de amoniaco, el cual es el precursor para la producción de urea y otros fertilizantes nitrogenados, mismos que – en un contexto en el que Pro Agroindustria opere a mayor capacidad – están llamados a formar parte de una estrategia más extensa para fortalecer la soberanía alimentaria, principalmente en lo que se refiere a granos básicos.[5]

De tal modo que es necesario reconocer que la producción de urea puede tener alcances más allá de lo que se ha debatido sobre la compra de Pro Agroindustria.

Producir urea en el sur de Veracruz requiere que se restaure el flujo de gas natural hacia el sureste del país – región que ha experimentado una disponibilidad limitada a razón de cuellos de botella en la infraestructura existente y caída en la producción en los campos del sureste – y así buscar que se incremente la producción de amoniaco en el Complejo Petroquímico de Cosoleacaque[6] (situado a 28 kilómetros de Pajaritos), desde donde se contempla suministrar a Pro Agroindustria.

Para ello, es sabido que PEMEX – a través de su subsidiaria Mex Gas Supply y conforme a lo establecido en la Tercera Revisión del Plan Quinquenal de Expansión del Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural 2015-2019 – ha lanzado una licitación para habilitar una Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU) de gas natural licuado en 2019, la cual estaría ubicada frente a las costas de Coatzacoalcos, en Veracruz, desde donde las plantas de amoniaco de PEMEX (y otros usuarios) podrían recibir gas natural.[7]

Además, el Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) contempla reconfigurar la estación de compresión de Cempoala del gasoducto Cactus, Chiapas – Reynosa, Tamaulipas, en el centro del estado de Veracruz, y con ello redireccionar el flujo de gas natural de norte a sur, permitiendo que el sureste de México tenga acceso a la molécula que proviene de Estados Unidos.[8]

Ambos proyectos, una vez en operación, deberían contribuir a fortalecer los activos petroquímicos que PEMEX tiene en la región sur de Veracruz, incluida las plantas de amoniaco, cuya producción se ha contraído sobremanera – de 0.94 millones de toneladas en 2012 a 0.5 millones de toneladas en el 2017. Y el 2018 será probablemente el peor año de PEMEX en cuanto a la producción de amoniaco desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994. En los primeros 7 meses del 2018, el volumen producido[9] alcanzó 0.137 millones de toneladas, lo que equivale a una contracción del 57 por ciento en comparación con el mismo periodo del 2017 (Figura 1).

Figura 1.               Importaciones de granos básicos, fertilizantes nitrogenados y urea, y producción de amoniaco[10] en México.

                               (En millones de toneladas)

G.1

Fuente: Elaboración propia con datos de PEMEX y la base de datos de estadísticas de comercio internacional de las Naciones Unidas (UN Comtrade Database).

A todas luces la situación es Cosoleacaque es crítica. De acuerdo con cifras de PEMEX, la producción en junio de este año fue de cero toneladas, y fuentes locales señalan que el suministro de electricidad se ha vuelto un problema recientemente.

Con el objetivo de fortalecer la soberanía alimentaria, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no puede darse el lujo de ignorar la importancia de subsanar la producción de amoniaco. Cabe recordar que, gracias al colapso de ésta en la segunda mitad de la década de los 90s, las plantas de urea del país cesaron operaciones desde entonces, incluyendo Agronitrogenados (hoy Pro Agroindustria), lo que desencadenó un aumento considerable de las importaciones.

Dicho esto, ¿es posible explicar el aumento en las importaciones de granos básicos – un argumento que el presidente electo ha subrayado desde su campaña – ante el desmantelamiento de la cadena gas natural – amoniaco – urea? Si, pero hasta cierto punto. La nula disponibilidad de urea producida localmente se entiende como uno de los factores que ilustran el retraso del campo mexicano y que ha contribuido a que las importaciones de granos básicos continúen creciendo. En ese sentido, hay que entender que, contrario a lo que el ciudadano común pudiera pensar, la producción de granos básicos si ha aumentado en años recientes, aunque no al ritmo en que lo ha hecho el consumo doméstico (Figura 2).

La producción total de granos básicos creció de 23.27 millones de toneladas en 1993, un año antes de la entrada en vigor del TLCAN, a 32.71 millones de toneladas en 2017. Sin embargo, dicho aumento fue relativamente tímido ante la explosión del consumo doméstico (aparente), el cual prácticamente se duplicó a lo largo del mismo periodo, es decir, pasó de 25.52 a 52.05 millones de toneladas. De ahí que el país haya tenido que recurrir a las importaciones de manera creciente. México adquirió 2.31 millones de toneladas de granos básicos en 1993, cifra que se disparó a 21.57 millones de toneladas en el 2017. Dicho de otra manera, las importaciones de granos básicos como porcentaje del consumo aparente crecieron de 9.04 por ciento en 1993 a 41.44 por ciento en el 2017.

Figura 2.               Consumo aparente, producción e importaciones de granos básicos[11] en México

                               (en millones de toneladas)

G.2Fuente: Elaboración propia con datos del Sistema de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP) y la base de datos de estadísticas de comercio internacionalde las Naciones Unidas (UN Comtrade Database).

Es evidente que dichas cifras contribuyen a formar la percepción en torno al deterioro de la soberanía alimentaria del país. Y en ese sentido no hay que perder de vista que el desarrollo de la cadena de la urea debe entenderse como parte de un esfuerzo más amplio orientado a aumentar la productividad del campo mexicano, lo que conlleva también fortalecer la capacidad productiva de PEMEX (amoniaco).

A poco más de dos meses de que inicie la nueva administración, no está del todo clara la postura de AMLO en cuanto a la producción de urea en Pro Agroindustria y el rescate de los activos petroquímicos de PEMEX. Esta es una duda que debería empezar a despejarse el 1 de diciembre.

 

 

[1] Auditoria Superior de la Federación. Informe General Cuenta Pública 2015. https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2015i/Documentos/InformeGeneral/ig2015.pdf

[2] Auditoria Superior de la Federación. Informe General Ejecutivo. Cuenta Pública 2016.

https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2016ii/documentos/InformeGeneral/IG2016.pdf

[3] PEMEX reactivara la producción de fertilizantes en México. Boletín de prensa # 5, 16/01/2014.

http://www.PEMEX.com/saladeprensa/boletines_nacionales/Paginas/2014-005_nacional.aspx

[4] Base de datos de estadísticas de comercio internacional de las Naciones Unidas (UN Comtrade Database). https://comtrade.un.org/data/

[5] Víctor Villalobos, ¿Cuál es la estrategia de AMLO para el campo hacia 2024? En entrevista en El Financiero, 11/07/2018.

http://www.elfinanciero.com.mx/economia/cual-es-el-proyecto-de-amlo-hacia-2024

[6] Aunado a un programa de rehabilitación y mantenimiento de las plantas de amoniaco.

[7] Buscan 12 empresas llevar gas a PEMEX. Periódico Reforma, 28/08/2018.

https://goo.gl/AJqQxa

[8] SENER (Secretaría de Energía). Tercera revisión anual. Plan quinquenal de expansión del sistema de transporte y almacenamiento nacional integrado de gas natural 2015-2019. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/311763/531.DGGNP.209.18.INF.1.OT.12_Tercera_Revisi_n_PQ_2015-2019.pdf

[9] Petróleos Mexicanos (PEMEX). Indicadores petroleros Julio 2018.

http://www.PEMEX.com/ri/Publicaciones/Paginas/IndicadoresPetroleros.aspx

[10] La producción de amoniaco en 2018 se refiere al periodo enero – julio.

[11] Se refiere a maíz en grano, trigo en grano, frijol y arroz palay.

Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP). Anuario Estadístico de la Producción Agrícola. https://nube.siap.gob.mx/cierreagricola/

 

Acerca del autor: Adrián Duhalt realiza una estancia posdoctoral en el Centro México y Centro de Estudios de la Energía del Instituto Baker de la Universidad de Rice, en Houston. Es también Profesor Adscrito a la Escuela de Negocios y Economía de la Universidad de las Américas Puebla. En el Instituto Baker, Adrián realiza actividades de investigación en torno a las dinámicas del sector energético en México y Estados Unidos, prestando especial atención al mercado del gas natural y su impacto en distintas actividades productivas. Adrián ha participado en foros nacionales e internacionales – Estados Unidos, Suiza, Panamá, Inglaterra, Gales, Alemania – para discutir distintos temas relacionados a la liberalización del sector energético en México. Meses antes de incorporarse a la Universidad de las Américas Puebla en enero de 2013, concluyó su doctorado y maestría en geografía económica en la Universidad de Sussex en el Reino Unido. Su tesis analiza la economía política del desarrollo de la industria petroquímica en México – principalmente la asentada en el sur de Veracruz – en las últimas décadas. Por sus contribuciones conceptuales y empíricas, Adrián recibió el premio a la Mejor Tesis de Doctorado de la Asociación de Geógrafos de Estados Unidos en el campo de la geografía económica en el 2012. Adrián diseñó fue coordinador académico del Diplomado “Reforma Energética en México: Retos de Política Pública y Oportunidades de Inversión” que se impartió en la UDLAP.

Por: Dr. Adrian Duhalt Gomez.

Profesor adscrito de Administración De Negocios Internacionales, UDLAP.

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