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Impacto de la obesidad en los salarios de los mexicanos

Impacto de la obesidad en los salarios de los mexicanos

México es uno de los países dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con los mayores índices de obesidad tanto en adultos como niños. Sólo en 2015, más del 70% de los mexicanos de quince a más años padecían de obesidad o sobrepeso (1), con lo cual fue el país con las tasas más altas, superando incluso a Estados Unidos, que durante muchos años fue el país con los mayores porcentajes (OCDE 2017). Según el sexo, las mujeres mexicanas son las que poseen los niveles más altos de obesidad en comparación de los hombres (40% y 30%, respectivamente). De igual manera, el 35% de los niños y niñas mexicanas padecen de esta enfermedad.

La obesidad no es un tema menor, ya que es la puerta de entrada a diversas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Sin embargo, sus repercusiones en la vida de las personas no acaban allí, ya que ésta puede producir efectos en la autoestima de las personas y generar discriminación por la apariencia física (CONAPRED, 2011). De igual manera, la obesidad tiene repercusiones en la economía. A nivel agregado, poseer una población más obesa implica mayores costos en salud y tratamientos para las enfermedades que se pueden detonar por ella. En esa misma línea, y a nivel microeconómico, contar con trabajadores con este padecimiento involucra pérdida de horas de trabajo como resultado de los tratamientos médicos que involucran la obesidad.

Con base en ello, resulta importante tener una idea más clara y, de ser posible, cuantificable, del efecto que produce la obesidad en los trabajadores mexicanos.

Es de esperarse que a medida que una persona incremente su peso (obesidad y sobrepeso) sea menos saludable y, por ende, menos «empleable» que otra en un rango de peso normal. De igual manera, y dado los efectos mencionados en autoestima y discriminación, es posible que las personas decidan dejar de trabajar o emplearse en actividades específicas. Dado estos factores, podemos esperar que los salarios de las personas con obesidad y sobrepeso puedan verse afectados cuando los comparamos con trabajadores que no sufren de esta enfermedad.

Estudios en países desarrollados corroboran estas hipótesis, es decir, es clara la reducción en el empleo y los salarios en la medida que las personas ganan peso (Averett, 2014). Asimismo, la evidencia internacional da un fuerte respaldo a que el efecto perverso de menos empleo y menos salario se concentra fundamentalmente entre las mujeres. Este resultado puede dar pie a una discusión relacionada a discriminación en el caso de las mujeres o mayores efectos en la autoestima (Atella, Pace y Vuri 2008). Al respecto, la discusión queda abierta al debate. En el caso de los países en desarrollo, la evidencia resulta escasa.

En muchos de los casos la falta de información clara y mediciones sobre la salud de los trabajadores no permiten ahondar más en un fenómeno que vivimos –y padecemos- a diario. Estudios recientes elaborados por Campos-Vázquez y Nuñez (2015,2019) para el caso mexicano, buscan encontrar una respuesta a este fenómeno.

Los resultados encontrados por estos autores van en línea con lo observado en otros países. A saber, la obesidad y el sobrepeso tienen efectos negativos en el empleo y el salario; sin embargo, este efecto solo se mantiene de manera clara los salarios de las mujeres. Es decir, a medida que los hombres y las mujeres ganan peso (obesidad y sobrepeso), los salarios de las mujeres mexicanas caen rápidamente mientras que en el caso de los hombres los salarios se mantienen.

Los autores encuentran que un incremento en una desviación estándar en el IMC (un incremento en el índice de obesidad) trae como resultado:

Una reducción del 16% en los salarios por hora de las trabajadoras mexicanas. En otras palabras, una ganancia de peso penaliza –en promedio- a las trabajadoras con cincuenta dólares americanos mensuales menos en comparación con aquellas en su peso normal.
Si se comparan estos resultados con la relación que existe entre los años invertidos en escolaridad y las ganancias en ingresos laborales (retorno de la educación), los datos encontrados revelan que esta pérdida en salarios es equivalente a 2.5 años de escolaridad. Es decir, la ganancia en peso para las trabajadoras mexicanas es similar a dejar de estudiar por ese periodo de tiempo.

Los autores muestran que los valores encontrados son por lejos superiores a los observados en países desarrollados. Esto debe llamar nuestra atención sobre las acciones de política que se deben tomar a fin de evitar que esta brecha salarial entre hombres y mujeres se siga incrementando. De igual manera, si el efecto solo se concentra en mujeres, queda abierta la necesidad de determinar cuánto de esta posible pérdida salarial se debe a la auto-selección de las mujeres a empleos donde la apariencia física no es un problema y cuánto se debe a un fenómeno de discriminación laboral donde la apariencia de las mujeres y el estigma del rol de género pesa más que las habilidades que éstas posean. Lo que queda en evidencia hasta el momento es que una política clara de salud en el trabajo resulta fundamental si lo que deseamos es no seguir perdiendo productividad en nuestra fuerza laboral.

El tema de la obesidad es uno de tantos que genera impacto en los espacios laborales sin embargo, en este 2020 las empresas irán reconociendo otros factores relacionados con la salud de los empleados, debido a que en el 2019 entró en marcha la Norma Oficial Mexicana 035 y, que a partir de octubre de 2020, las empresas deberán implementar la segunda etapa en donde deberán contar con exámenes médicos y evaluaciones psicológicas a empleados que hayan pasado por algún factor de riesgo psicosocial y/o violencia laboral.

(1) En general, la obesidad y el sobrepeso son medidas mediante el Índice de Masa Corporal (IMC) el cual se calcula dividiendo el peso (en kilogramos) entre la talla (en metros) elevado al cuadrado. Si bien existen otras medidas más precisas para la obesidad, utilizaremos esta medición al ser de fácil comparación y entendimiento.

REFERENCIAS:

[1] Atella, V., Pace, N. y Vuri, D. (2008). Are employers discriminating with respect to weight? European evidence using quantile regression. Economics & Human Biology, 6(3), 305–329.

[2] Averett, S. (2014). Obesity and labor market outcomes. IZA World of Labor.

[3] Campos-Vázquez, R. y Nuñez, R. (2015). La relación de la obesidad con el empleo y los salarios en México. Coyuntura Demográfica, (8), 71-78.

[4] Campos-Vázquez, R. y Nuñez, R. (2019). Obesity and labor market outcomes in Mexico. Estudios Económicos.

[5] CONAPRED. (2011). Encuesta Nacional sobre discriminación en México ENADIS 2010. CONAPRED México.

[6] OECD (2017). Health at a Glance 2017. OECD Indicators. París: OECD Publishing.

Acerca del autor: Dr. Roy Herd Núñez Joyo. Doctor en Economía por El Colegio de México. Profesor de tiempo completo del Departamento de Economía de la UDLAP. Ha ocupado cargos públicos y privados de alta dirección como asesor en temas económicos en el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo de Perú, analista principal de temas macroeconómicos en Maximixe Consult S.A. y consultor para el Banco Mundial, Washington Sus áreas de especialización son: economía laboral, economía informal, econometría aplicada, desigualdad y movilidad

Por: Dr. Roy Herd Núñez Joyo. Profesor de tiempo completo del Departamento de Economía de la UDLAP.

roy.nunez@udlap.mx

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