El impacto social y económico de la investigación

El impacto social y económico de la investigación

Han pasado casi 75 años cuando el primer y (a la fecha) único centro de investigación público se instaló en nuestro estado (me refiero, por supuesto, al Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, el INAOE). Tres cuartos de siglo después, no hemos aprovechado ni la cercanía con la capital del país ni la densidad de instituciones de educación superior (IES) en la zona metropolitana ni el elevado número de investigadores miembros del Sistema Nacional de Investigadores para potenciar y consolidar una Estrategia Estatal de Investigación Científica y Tecnológica. Administraciones van y vienen y queda aún pendiente esta tarea tan necesaria como urgente. Externamente uno podría pensar que el estado tiene problemas más urgentes que combatir, como el analfabetismo, la pobreza extrema, la desnutrición, la baja producción agrícola o ganadera, la contaminación ambiental o las enfermedades degenerativas e infecto-contagiosas, y que la inversión en ciencia y tecnología debe esperar. Pero ese discurso no contempla que precisamente el objetivo central de la investigación científica y tecnológica está en resolver problemas complejos como los que mencionamos en particular.

La inversión en ciencia y tecnología es un círculo virtuoso que puede ayudarnos a encontrar soluciones innovadoras a los problemas sociales y económicos de la entidad y que además representa una garantía para estimular la producción industrial, agrícola, alimentaria y de productos de alta tecnología que sin duda pueden mejorar nuestra balanza comercial de intercambio con el resto del país y del mundo. Ejemplos de estrategias exitosas en este sentido hay varios en el país, pero el más relevante es el realizado por el gobierno de Nuevo León a través del Programa Estratégico Ciencia, Tecnología e Innovación y en particular del Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT). Ahí, con estímulos estatales, decenas de Centros de Investigación (públicos y privados) se han instalado en un espacio único, optimizando los recursos y la infraestructura disponible en las áreas de Nanotecnología, Biotecnología, Ciencias de la Salud, Mecatrónica y Manufactura Avanzada, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones. El PIIT ha atraído empresas nacionales y extranjeras e inversiones al estado por varios cientos de millones de dólares en los últimos años. Todo en un ambiente colaborativo entre IES públicas y privadas, industria y gobierno (la triple hélice) en un modelo de cooperación y transferencia tecnológica que podemos no solamente repetir sino aprovechar en nuestra entidad. Hoy Nuevo León exporta productos del conocimiento, no solo materias primas. Un estado competitivo y moderno debe balancear las estrategias para asegurar el desarrollo: estimular al turismo para sacar jugo a la riqueza cultural, biodiversidad y arquitectónica, pero también estimular el aprovechamiento de su mejor recurso: el capital humano especializado.

Acerca del autor: El Dr. Miguel Angel Méndez-Rojas (Ciudad de México, 1973) obtuvo la licenciatura en Química, con especialidad en Fisicoquímica (Summa Cum Laude) por la Universidad de las Américas Puebla (1997), donde estudió como Becario Excelencia Jenkins (90%), realizando su tesis de investigación sobre electrosíntesis directa de compuestos de coordinación (bajo la tutela del Premio Nacional de Química, Dr. Gabriel Gojon Zorrilla). Obtuvo el grado de doctorado (Ph.D.) en Química en la Texas Christian University, bajo la tutela del cristalógrafo norteamericano William H. Watson Jr (2001), recibiendo una Robert Welch Fellowship y una beca CONACYT durante este tiempo. Fue Profesor-Investigador Titular C en el Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo entre 2001 y 2002, y en el 2003 se incorporó a la UDLAP en donde se ha desempeñado como Profesor Titular de Tiempo Completo (2003-a la fecha), Director del Centro de Investigaciones Químico-Biológicas (2004-2005), Jefe del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas (2005-2009), Coordinador del programa de Nanotecnología e Ingeniería Molecular (2006-2012, 2014 a la fecha) y Coordinador del programa de Química (2012-2014). Investigador Visitante en el Bodega Marine Laboratory de la Universidad de California en Davis, en junio de 2016. Es profesor de los cursos de Química Inorgánica en todos sus niveles (Inorgánica I, II, Avanzada), así como de los cursos especializados en Química Bioinorgánica y Nanomedicina (Temas Selectos de Química o Nanotecnología). También imparte los cursos de Introducción a la Nanotecnología y la Nanociencia, Materiales Moleculares, Materiales para Electrónica Molecular, Sensores Moleculares, Nanomateriales I y II, entre otros. Sus intereses actuales de investigación están enfocados al estudio de la química de coordinación entre moléculas de interés farmacológico y biológico con metales de transición y metales pesados, así también en la síntesis y caracterización de materiales con propiedades ópticas no-lineales (ONL), conductores orgánicos quinonoides, electrosíntesis directa de complejos de coordinación y el estudio teórico de moléculas exóticas. Actualmente es responsable del proyecto de síntesis y funcionalización de nanomateriales magnéticos para aplicaciones biomédicas como agentes de imagenología, sistemas de transporte y liberación controlada de fármacos y terapia hipertérmica, así como el estudio de toxicidad de nanomateriales. A través de distintas instancias (CONACYT, Fomix) ha recibido apoyos como responsable de proyectos de investigación por más de 2 millones de pesos y ha participado como colaborador en otros proyectos de investigación donde se han ejercido recursos por más de 20 millones de pesos. También participa y dirige distintos proyectos de divulgación científica y de enseñanza de las ciencias en niveles de secundaria, preparatoria y universitario entre sus proyectos de divulgación destaca ALEPH ZERO, una revista de divulgación de la ciencia. Ha impartido numerosas conferencias de divulgación científica a estudiantes de escuelas secundarias, preparatorias y universitarios. Es miembro de la American Chemical Society (desde 1995) miembro de Sigma Xi, The Scientific Research Society (2003-2010) miembro honorario de Phi Beta Delta, the International Society of Scholars, capítulo Gamma Delta (UDLAP) (desde 1995). Autor de más de 70 publicaciones científicas en revistas internacionales (que han recibido más de 800 citas por otros autores), más de 100 artículos de divulgación y educación, 7 capítulos en libros, traductor de un libro de divulgación de la química (Química Imaginada) publicado por el Fondo de Cultura Económica y autor de un libro de divulgación científica (“Ciencia sin complicaciones”, EDAF-UDLAP, 2015). Ha dirigido 47 tesis de licenciatura, 5 de maestría y 2 de doctorado, y actualmente están en proceso 2 de doctorado y 3 de licenciatura. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel II, desde el 2001. Medalla Compromiso con la Educación UDLAP, 2011. Premio Estatal de Ciencia y Tecnología en la categoría de Divulgación Científica y Tecnológica, 2013

 

Por: Dr. Miguel Ángel Méndez Rojas

Profesor e Investigador del Departamento de Ciencias Químico – Biológicas, UDLAP.

miguela.mendez@udlap.mx

 

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