¿Somos activistas haciendo un clic o un retuit?

¿Somos activistas haciendo un clic o un retuit?

Si hablamos de activismo de clic, clic activismo o, incluso, clictivismo, de forma obligatoria nos tenemos que remontar a 1998, cuando en Estados Unidos se creó el sitio MoveOn.org. El principio de este movimiento se produjo cuando los empresarios Joan Blades y Wes Boyd crearon una petición en línea sobre la acusación a Bill Clinton (el llamado «Escándalo Lewinsky»). Se la enviaron por correo electrónico a diferentes amigos y, en cuestión de días, su petición de «censurar al presidente Clinton y pasar a asuntos apremiantes que enfrenta la nación», tuvo cientos de miles de firmas. Por primera vez en la historia, una petición en línea irrumpió y ayudó a transformar una conversación estatal.

Actualmente y con la intención de movilizar a millones de internautas, en esta web encontramos la combinación de campañas políticas de respuesta rápida con análisis estratégicos profundos, Big Data y una cultura de escucha y participación que permite la identificación de oportunidades para un cambio progresivo.

Siguiendo esta línea, con posterioridad, son varios los sitios que han logrado posicionarse. Entre los casos más relevantes podemos destacar los de Change.org y Avaaz.org, plataformas que tienen mucha relevancia ciudadana, usuarios, interacciones y que han conseguido lograr un impacto importante en diferentes tendencias sociales. Sin embargo, no podemos olvidar, sobre todo, en el caso de Change.org, posiblemente la más conocida, que son empresas sociales, es decir, una conjunción entre el modelo de misión de una organización de cambio social y una empresa común en términos del modelo operativo.

Sin embargo, en este contexto de éxito de estas webs, debemos preguntarnos por la traducción que tienen nuestras acciones de desarrollo en la web en la sociedad real. Y es en este punto donde se focaliza el objeto de reflexión: ¿esta manera solidaria de desarrollo social contribuye a que cada vez más población se involucre en el liderazgo ciudadano o es simplemente una manera de silenciar consciencias? ¿Somos activistas haciendo un clic o un retuit?

Lamentablemente, el hecho de disponer de estas nuevas tecnologías no conlleva, necesariamente, un mayor índice de participación ciudadana en procesos cívicos. Por tanto, es tan necesario reducir la brecha digital y favorecer el acceso tecnológico universal como fomentar el compromiso cívico promoviendo una participación ciudadana de mayor calidad.

Acerca del autor: Julián Sanmartín Navarro es licenciado en Periodismo por la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Posteriormente, obtuvo su Diploma de Estudios avanzados por la Universidad Autónoma de Barcelona y su doctorado en Comunicación emitido por la misma institución. Entre sus temas de investigación se encuentran las políticas de comunicación, estructura mediática, la implementación de las nuevas tecnologías, comunicación de crisis y comunicación institucional u organizacional. Autor de más de 30 artículos de investigación publicados en revistas nacionales e internacionales y ponente en numerosos congresos celebrados tanto en Europa, América y Asia. Asimismo, es Miembro del Instituto de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante su carrera profesional, ha estado involucrado como director de comunicación, eventos y marketing en diferentes corporaciones españolas, británicas o mexicanas. Actualmente es profesor de tiempo completo del Departamento de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Dentro de la docencia, lo más importante para él Dr. Sanmartín no es la calificación sino la evolución de los conocimientos de sus estudiantes. Por otro lado, su estilo personal y académico de enseñanza, suele ser dinámico ya que él es una persona vitalista que busca llevar a sus estudiantes a un aprendizaje significativo.

Por:Dr. Julián Sanmartín Navarro.

Profesor de tiempo completo del Departamento de Comunicación, UDLAP.

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