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La moda rápida y su impacto ambiental

La moda rápida y su impacto ambiental

Existe un aumento en la fabricación de textiles, gracias a procesos de producción rápidos y cadenas de suministro ágiles que permiten ofrecer productos de bajo costo, aunque esto viene ligado a las situaciones precarias de los trabajadores textiles; se sabe que ellos se encuentran dentro de los trabajadores peor pagados y en 2013 colapsó una fábrica textil en Bangladesh, cobrando la vida de 1134 personas, quienes habían reportado grietas en el edificio pero aun así fueron forzados a trabajar (Brewer, 2019; Gupta y Gentry, 2018; Niinimäki et al., 2020; Ozadamar Ertekin, 2017).

Todo esto, aunado a que la cultura popular y las redes sociales han impuesto una necesidad de mantenerse a la moda, ha abierto camino a la moda rápida. Este modelo permite conseguir los últimos diseños casi al instante y lograr que prendas exclusivas estén al alcance de varios. Algunas tiendas como Zara y Forever 21 han tenido gran éxito porque son capaces de renovar sus inventarios rápidamente, teniendo hasta 20 temporadas al año. Además, colocan sus prendas de manera estratégica de forma que existan pocos modelos por tiempo limitado, creando un sentido de exclusividad y urgencia en el cliente. No obstante, los productos ofrecidos suelen ser de baja calidad y con periodos de vida cortos, lo que promueve el consumo excesivo y la cultura de desecho, incluso algunas tiendas tiran los que no fueron vendidos y aquellos con errores de fábrica, siendo esto un desperdicio de recursos (Brewer, 2019; Gupta y Gentry, 2018; Niinimäki et al., 2020).

En consecuencia, los precios ambientales son altos; las industrias textiles contribuyen en 20% a la contaminación del agua, pues suelen encontrarse en países sin regulaciones ambientales y con tratamientos de aguas ineficientes, por lo que los químicos utilizados llegan al ambiente sin ser tratados (Gupta y Gentry, 2018; Niinimäki et al., 2020). Los colorantes, en particular son muy estables y permanecen en las aguas por largos periodos de tiempo, suponiendo un alto riesgo, pues pueden formar productos tóxicos, cancerígenos y mutagénicos (Gita, Hussan y Chodhury, 2017; Zaharia y Suteu, 2012).

Asimismo, las fibras sintéticas como poliéster o nylon pueden tardar hasta 200 años en descomponerse, siendo una fuente importante de contaminación en océanos y, al originarse de combustibles fósiles, su extracción implica la liberación de dióxido de carbono. De hecho, se estima que estas industrias producen entre 8 y 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono ya que, para tener un atuendo listo, es necesario transportarlo para fabricarlo en diferentes partes del mundo y después distribuirlo (Brewer, 2019; Niinimäki et al., 2020).

Ahora bien, esta información puede resultar abrumadora, pero es por ello que existe una gran preocupación por prácticas más sustentables y se busca apostar por tecnologías limpias y cambiar los hábitos de consumo (Niinimäki et al., 2020). Algunas alternativas para reducir el impacto ecológico de la industria textil son las siguientes:

· Compras de segunda mano. Esta puede encontrarse en bazares y poseen prendas en muy buen estado. Puede que al inicio nos desagrade la idea: ¿usar ropa que alguien más se ha puesto antes? Es comprensible tener esta percepción, pero se debe tomar en cuenta que únicamente

un par de jeans necesita alrededor de 3700 litros de agua para su fabricación, por lo que comprar usados permitiría evitar todo este uso de agua (Levi Strauss y Co, 2015).

· Comprar ropa hecha con materiales reciclados. Existen una gran variedad de opciones que nos permiten usar prendas creadas a través de botellas de plástico, llantas o algodón reciclado, lo que representa beneficios para el medio ambiente ya que reduce el agua y la energía necesarias para fabricar prendas (Farias, 2018).

Ahora que somos más conscientes sobre el impacto que tiene la moda rápida en el medio ambiente, podemos tomar decisiones mucho más asertivas a la hora de comprar ropa desenfrenadamente o cuando queramos tirar algo que ya no usamos. Pensemos en esa segunda vida que podemos darles a nuestras prendas, dejando que las usen otras personas.

Referencias

Brewer, M. K. (2019). Slow fashion in a fast fashion world: Promoting sustainability and responsibility. Laws, 8, 24.

Farias, G. (2018). Algodón orgánico vs. Algodón reciclado. Recuperado de: https://gabrielfariasiribarren.com/algodon-organico-vs-algodon-reciclado/

Gita, S., Hussan, A. & Choudhury, T. G. (2017). Impact of textile dyes waste on aquatic environments and its treatment. Environment & Ecology, 35, 2349-2352.

Gupta, S. & Gentry, J. W. (2018). Evaluating fast fashion: Examining its micro and the macro perspective. Levi Strauss & Co. (2015). The life cycle of a jean. Recuperado de: http://levistrauss.com/wp-content/uploads/2015/03/Full-LCA-Results-Deck-FINAL.pdf

Niinimäki, K., Peters, G., Dahlbo, H., Perry, P., Rissanen, T. & Gwilt, A. (2020). The environmental price of fast fashion. Nature Reviews. Earth & Environment, 1.

Ozadamar Ertekin, Z. (2017). The true cost: The bitter truth behind fast fashion. Markets, Globalization & Development Review, 2(3). DOI: 10.23860/MGDR-2017-02-03-07

Zaharia, C. & Suteu, D. (2012). Textile organic dyes – Characteristics, polluting effects and separation/elimination procedures from industrial effluents – A critical Overview. Doi: 10.5772/32373

Sobre los autores

Jorge Jiménez Cisneros. Egresado la Licenciatura en Nanotecnología e Ingeniería Molecular de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Cuenta con una publicación en The Handbook of Environmental Chemistry, bajo el título de: Nanotechnologies for Removal of Nonsteroidal Anti-inflammatory Drugs from Wastewater. Además, ha colaborado en el Laboratorio de Investigación de Electrocatálisis de la UDLAP. Actualmente, participa en la Columna Científica de la Mesa Directiva de Nanotecnología e Ingeniería Molecular de la UDLAP. jorge.jimenezcs@udlap.mx

Nayma Itzel García Escamilla. Estudiante de la Licenciatura de Nanotecnología e Ingeniería Molecular del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Participó en el proyecto “Caracterización del proceso de recuperación de nanopartículas magnéticas adsorbentes mediante la aplicación de electroimanes” basado en tratamiento del agua supervisado por el Dr. José Luis Vázquez González. Fue coordinadora de eventos de la Mesa Directiva de su carrera en la gestión 2018-2019. Es miembro activo del capítulo estudiantil Catalyst de la American Chemical Society. nayma.garciaea@udlap.mx

Por: Jorge Jiménez Cisneros. Egresado la Licenciatura en Nanotecnología e Ingeniería Molecular de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

Nayma Itzel García Escamilla. Estudiante de la Licenciatura de Nanotecnología e Ingeniería Molecular del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

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