Conservación de anfibios amenazados en el Estado de Puebla

Conservación de anfibios amenazados en el Estado de Puebla

Soy Biólogo, egresado de la UDLAP en 2008. En la Universidad fundé junto con otros amigos, la Asociación Ophiuchus, dedicada a promover la conservación de las serpientes, usando animales que manteníamos en un pequeño herpetario que construimos. También fui voluntario durante cinco años en Africam Safari. Al terminar la carrera trabajé en un Proyecto de Conservación de Anfibios en la Amazonía Ecuatoriana, dirigido por la Organización estadounidense “Tadpole”, cuyo objetivo era demostrar el impacto de la extracción de petróleo sobre los anfibios del bosque tropical. En 2009 tomé un curso de Ecología Tropical y Conservación en Costa Rica. Posteriormente hice una Maestría en la Universidad de los Andes en Colombia, por ser el segundo país con mayor riqueza de anfibios, con los que trabajé en mi tesis y en otros proyectos. Al terminar la Maestría regresé a México para trabajar en Africam Safari, como Curador de Reptiles y Anfibios.

Durante mi voluntariado en Africam Safari, colaboré en el inicio del Proyecto de Conservación del Sapo de Cresta (Incilius cristatus), un anfibio en peligro crítico de extinción, endémico de México y con una única población conocida en la Sierra Norte de Puebla. El inicio del proyecto consistió en la colecta de un grupo de sapos adultos para fundar una colonia de aseguramiento. El proyecto enfrentó algunas dificultades que lo mantuvieron pausado por dos años, pero en junio de 2012, cuando empecé a trabajar en Africam, tuve la oportunidad de retomarlo. Seis meses después logramos por primera vez la reproducción del sapo de cresta, obteniendo 838 renacuajos. Fue mi primera experiencia criando a esa especie y también un gran aprendizaje. Una vez lograda la reproducción del sapo, buscamos la forma de involucrarnos en la conservación de la población silvestre, por lo que decidimos liberar un grupo de sapos nacidos en cautiverio para incrementar el número de individuos en su hábitat natural. Esto con la participación de la comunidad local, como guardianes de la especie y su hábitat. Para esto, hicimos talleres de sensibilización con los niños de la comunidad preparándolos para liberar a los sapos con nosotros. En julio de 2013 realizamos la primera liberación de sapos de cresta. Llevamos un grupo de 137 sapitos criados por nosotros de regreso a su hábitat natural y fueron los niños de la comunidad los encargados de liberarlos, cambiando su costumbre de apedrearlos, por la costumbre de cuidarlos.

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Durante los cuatro años y medio que hemos trabajado con el sapo de cresta, llevamos siete eventos reproductivos y cuatro liberaciones de sapos nacidos en cautiverio que suman ya 861 individuos liberados, siempre con la participación de habitantes locales. Además monitoreamos la población silvestre cada año, buscando a los ejemplares liberados. Durante los monitoreos hemos comprobado que los sapos nacidos en cautiverio son capaces de adaptarse a la vida silvestre y reproducirse con éxito, el objetivo final de su existencia y el mejor indicador de éxito del proyecto. Actualmente el plan para dar continuidad al proyecto, consiste liberar sapos en nuevos sitios en la Sierra Norte de Puebla, para establecer nuevas poblaciones de la especie e incrementar su distribución.

El éxito obtenido con el sapo y la situación de los anfibios en México, me motivó a iniciar un nuevo proyecto. La especie elegida fue el Ajolote de la Laguna de Alchichica (Ambystoma taylori), por estar en peligro crítico de extinción, ser endémico de dicha laguna y cuya población y amenazas eran desconocidas. Además esta especie se encontraba en el top 100 de especies prioritarias para la conservación del programa EDGE of Existence, de la Sociedad Zoológica de Londres, lo que representaba la oportunidad de obtener financiamiento para el proyecto. Después de investigar todo acerca del ajolote, generé una propuesta para realizar un diagnóstico de la situación de la especie para poder desarrollar estrategias adecuadas para su conservación. En 2015 obtuve el financiamiento necesario y empecé a trabajar en Alchichica. Los resultados obtenidos hasta ahora demuestran que la población de ajolotes está gravemente amenazada por el deterioro de su hábitat: la desecación de la laguna por la extracción de agua y la contaminación por basura y pesticidas provenientes de campos agrícolas. Esta situación crea la necesidad de actuar inmediatamente, pues no son problemas de solución rápida y de seguir así, seguramente causarían la extinción del ajolote en Alchichica.

Una vez que esté terminado el diagnóstico de la situación del ajolote de Alchichica, el siguiente paso será iniciar con las acciones de conservación para la especie. Para la segunda fase del proyecto, he recibido el apoyo del Programa “Por Amor a México” de Volkswagen. Durante esta etapa iniciaré una colonia de aseguramiento de ajolotes en cautiverio para poder estudiar su biología reproductiva y tener una población viable que evite la extinción de la especie. Además desarrollaré un plan de acción para mitigar las amenazas que enfrenta el ajolote: la desecación de la laguna y la contaminación. Hasta ahora existe el interés de las autoridades locales por apoyar el proyecto, por lo que espero poder contar con ellos y de ser posible, con el gobierno del Estado para poder ejecutar las acciones necesarias para detener el deterioro de la Laguna de Alchichica.

Por ahora mi trabajo está enfocado en dar continuidad y llevar a buen término mis proyectos de conservación del sapo de cresta y el ajolote de Alchichica, pues es la única manera de evitar la extinción de estas especies. Sin embargo, una vez que haya logrado estos objetivos, me gustaría trabajar con otros anfibios en peligro de extinción, empezando por las especies de Puebla y extendiendo poco a poco el alcance del proyecto. Además me gustaría poder incidir en la política de conservación de las especies a nivel nacional para que los anfibios sean considerados como especies prioritarias y se les de la misma importancia que a otras especies como el jaguar, el lobo mexicano o el águila real.

Quisiera agradecer a la Comunidad UDLAP por todo el apoyo recibido para la difusión de mi proyecto de conservación de anfibios durante el concurso de Volkswagen. Afortunadamente he conseguido el financiamiento que me permitirá continuar con el proyecto. Finalmente quiero compartir una reflexión: “todo ser irracional, por pequeño o insignificante que parezca, para la naturaleza es más importante que nosotros”. Por esa razón, debemos tomar como nuestra la responsabilidad de proteger la riqueza biológica que tenemos.

Por: M.C. José Alfredo Hernández Díaz

Egresado de la Licenciatura en Biología, UDLAP.

 

Disponible formato PDF.

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