Reinserción económica, familiar y social de migrantes retornados en Zapotitlán Salinas, Puebla ante la crisis económica global del 2007

Reinserción económica, familiar y social de migrantes retornados en Zapotitlán Salinas, Puebla ante la crisis económica global del 2007

Tesis Digitales UDLAP

Por: Lic. Mario Alberto Macías Ayala

Licenciatura: Antropología Cultural

Presidenta: Dra. Alison Elizabeth Lee

Omar es un migrante retornado que, a sus 52 años, ha trabajado la mayor parte de su vida en Estados Unidos. Al colapsar la industria de ónix en Zapotitlán Salinas, la falta de empleo en la comunidad y los trabajos mal remunerados en la región, así como la aspiración de dar una vida digna a su esposa e hijos, obligaron a Omar a migrar en repetidas ocasiones a Nueva York. Allí establecido, trabajó largas jornadas de hasta más de 60 horas, siete días a la semana; en ocasiones desempeñando más de dos empleos. Así, logró enviar dinero a su familia en México para cubrir sus necesidades básicas, construir una vivienda, pagar la educación universitaria de sus hijos e invertir en un taller de piedra de cantera. Tras alcanzar sus metas y después de platicarlo con su familia, decidió emprender el regreso a la comunidad de manera definitiva con la esperanza de vivir de su taller de ónix, desempeñarse como jardinero con maquinaria adquirida en Estados Unidos y disfrutar de su familia después de tantos años de separación. No obstante, el panorama para Omar no ha sido como lo esperaba: la ausencia por tantos años debilitó lazos familiares y, debido a su edad, ha tenido dificultades para hacerse de empleo en un mercado laboral restringido y con bajos salarios. A sus 52 años, volver a migrar a Estados Unidos ya no es una opción tan factible debido a la violencia en la frontera, la penalización de la migración clandestina, y el elevado riesgo y dificultades que conlleva un nuevo cruce de la frontera.

Luis, un migrante de 32 años, también viajó repetidas ocasiones a Estados Unidos donde trabajó de manera exhaustiva para construir una casa en México. Tras regresar a Zapotitlán con su esposa e hija nacida en el Norte, las condiciones laborales y la necesidad de un mayor ingreso lo alentaron a volver a Estados Unidos. En ese intento fue detenido y encarcelado bajo el nuevo protocolo de Operation Streamline, un programa implementado con el fin de aumentar los castigos para los migrantes no autorizados. Cumplió una condena de dos meses y, posteriormente, fue deportado bajo la advertencia de que si intentaba reingresar podía enfrentar una sentencia mayor a un año. A raíz de esto, Luis empezó a trabajar en la comunidad de lunes a sábado, de cinco a nueve de la mañana con su tío, bajando pulque del cerro; de once de la mañana a once de la noche manejaba moto-taxis en el pueblo –siendo esta su principal fuente de ingresos-; y los domingos ayudaba a sus padres en la producción de sal y ofrecía tours en los parajes de las salinas. Mediante la pluriactividad, la cual ocasiona jornadas de catorce horas al día, Luis encontró la forma de solventar los gastos más básicos de su hogar. No obstante, tras nuevas leyes de regulación vial adoptadas por el gobierno estatal, Luis perdió su trabajo en las moto-taxis. Las malas condiciones laborales en la región le han obligado a buscar empleo “en lo que sea”. Recientemente encontró trabajo de albañil gracias a sus cuñados, pero, como él afirma, “está mal pagado, es pesado y temporal; sé que en cualquier momento se va a acabar”. A pesar de las pésimas condiciones laborales en la comunidad, poner en riesgo su vida y libertad con un nuevo intento de cruce de la frontera dejando atrás a su esposa e hija, no es una alternativa para Luis.

Omar y Luis, dos casos diferentes en el mismo contexto, encarnan la complejidad en el sinfín de historias de migrantes retornados de manera voluntaria o forzada a México en años recientes. Día a día los retornados enfrentan difíciles condiciones para reintegrarse a su familia y la comunidad, encontrar un trabajo digno y bien remunerado y cumplir con las necesidades y gastos del hogar. El escenario en México es poco inspirador ya que desde hace tres décadas la precariedad y vulnerabilidad laboral tanto en el sector rural como urbano abundan sin mejoras visibles en esta situación (Appendini 2008; Bartra 2003; D’Aubeterre y Rivermar 2014; Otero 2004). Esta investigación analiza una nueva etapa en el circuito migratorio entre México y Estados Unidos caracterizada por las condiciones económicas deplorables en México desde hace ya tres décadas y el incremento en el retorno de mexicanos a sus comunidades de origen atribuido a la crisis económica financiera del 2007 y la minimización de la migración por la violencia y el endurecimiento de la frontera.

Previo a la década de los noventa, al ver frustrada su reinserción en la comunidad, un gran número de mexicanos retornados reemprendía el viaje al norte tantas veces como fuese necesario para alcanzar sus metas y garantizar su bienestar y el de su familia (Durand y Massey 2003). No obstante, entrado el siglo XXI y de manera más intensificada desde el año 2007, la posibilidad de viajar a Estados Unidos de manera indocumentada se ha reducido considerablemente. Esto ha propiciado que la reinserción (familiar, laboral y social) sea un proceso forzado entre gran parte de los mexicanos retornados. Por el número de migrantes retornados al país y por aquellos que han visto frustrado su intento por cruzar hacia los Estados Unidos, considero que los últimos años marcan una nueva fase del circuito migratorio México-Estados Unidos que demanda ser analizada.

El endurecimiento de la frontera sur por parte de Estados Unidos a partir del 2005, el aumento de la violencia en México tras la desatada guerra contra el narcotráfico iniciada a partir del 2006 y la crisis financiera mundial del 2007 que azotó severamente la economía estadounidense han limitado la fiabilidad de migrar al norte (Alarcón et al. 2009; Cobo 2008, 2011; Canales 2012; Cornelius et al. 2010; D’Aubeterre 2012; Fitzgerald et al. 2011; Montoya et al. 2011). Si a esto agregamos las condiciones económicas precarias y vulnerables en las que se encuentra gran parte de los mexicanos desde hace ya tres décadas, resulta intrigante pensar en el porvenir de los retornados en los próximos años.

 

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