La transición entre la universidad y el campo laboral (tercera parte)

La transición entre la universidad y el campo laboral (tercera parte)

Para finalizar el análisis queda revisar las noticias del campo laboral. El periódico La Razón hace referencia al estudio de PricewaterhouseCoopers conocido como el Índice de Jóvenes Trabajadores.

En 1.950 había 721 millones de jóvenes, hoy en día 1,800 millones de personas en el mundo tienen entre 10 y 24 años de edad y para 2.050 se pronostican 2,000 millones. En los países en desarrollo habita el 80% de la juventud mundial.

Pero hay 75 millones de desempleados de este grupo y el 25% de los jóvenes que habitan en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) llevan más de un año sin trabajar. Los países pertenecientes a la organización logran un desempeño promedio de 50 puntos, con Suiza en lo más alto con 67.7 puntos y México abajo del promedio con 37.5 puntos, posición 30 de 35 países.

Tenemos un 25% de jóvenes que ni estudian ni trabajan contra países como Alemania que tienen 10%. Dar trabajo a estas personas sería genial y elevaría el Producto Interno Bruto (PIB), pero se informa que la tasa de inscripción escolar es de 54%, la más baja de todos los miembros de la multicitada OCDE y la deserción es de 69%, la más alta.

Los números fríos impactan, pero importa más enfrentar algunas realidades: la separación entre campo laboral y universidad es problema de ambas partes, ni las universidades invierten en el seguimiento de sus alumnos, ni las empresas se acercan. Se siguen ofreciendo licenciaturas que no interesan en el campo laboral y se cierran los ojos a las tasas de desempleo de los egresados, porque sería aceptar que se ofrece algo que no tiene demanda en la empresa, quien a su vez critica acremente a cuanto candidato llega, pero jamás se toma la molestia de ir a la universidad para retroalimentar sobre sus carencias. Hay, incluso, quienes afirman que ahora se prefieren candidatos de mayor edad para no lidiar con las características incómodas que tienen los egresados actuales.

A pesar de los números citados, seguimos soñando con planes de estudio despegados de la realidad nacional, porque es fácil copiarlos de internet y muy difícil hacer estudios reales de lo que las empresas avecindadas en México están solicitando. También es más fácil permitir que los estudiantes hagan lo que quieran, bajar los estándares para que todos aprueben y difícil es elevar el rigor con la intención de que el estudiante se prepare más.

Lamentablemente hemos olvidado al viejo sacerdote de Barbiana que, enviado a preparar a estudiantes de zonas marginadas económicamente, llegó solicitando mayor número de materias y mayor número de horas dedicadas al estudio, así como técnicas innovadoras que elevaran el aprovechamiento y la calidad de los egresados de su modesta escuela, con una sencilla explicación: si estamos por debajo de los estándares del país, sólo podremos alcanzarlos trabajando más.

Claro que decir y hacer lo anterior es muy difícil.

Acerca del autor: Contador Público con estudios de Maestría en Administración y candidato a Doctor en Educación. Con más de 40 años de experiencia docente y profesional en contabilidad, costos, análisis financiero y auditoría. 291 cursos impartidos en diversas universidades, de los cuales el 88% ha sido a nivel licenciatura y el resto en maestría. 194 módulos de diplomado impartidos a personal de diversas empresas. Autor de los libros “Contabilidad 1”, “Costos” y “Contabilidad Administrativa” con editorial Pearson. Articulista en diversos periódicos y autor de su propio blog “Visión Financiera”. Coordinador de las materias Contabilidad Financiera, Contabilidad de Costos, Análisis de Costos y Contabilidad Gerencial.

 

Por: Mtro. Francisco Javier Calleja Bernal

Profesor de Tiempo Completo de Departamento de Contaduría, UDLAP.

francisco.calleja@udlap.mx

 

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