Siempre quise vivir eventos históricos, pero no como estos

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Siempre quise vivir eventos históricos, pero no como estos

El planeta atraviesa tiempos difíciles de predecir y aún más de interpretar. El 2026 inició con un ataque armado a Venezuela; independientemente de si estuvo bien o mal, ocurrió. Al mes siguiente comenzó otro conflicto tras un ataque a Irán. De nuevo, no se trata de discutir si fue “bueno o malo”, sino de reconocer que estos hechos evidencian algo muy concreto.

El mundo “basado en reglas” se está desquebrajando ante nuestros ojos. Presenciamos un incremento en la carrera armamentista nuclear por parte de las superpotencias, así como el debilitamiento de los mecanismos de control internacional. También se observa una especie de “darwinismo social”, donde los países más poderosos imponen su voluntad y acceden a los recursos de los más vulnerables.

Por otro lado, en México, durante febrero se llevó a cabo la captura y muerte de un importante narcotraficante que generó terror en distintos sectores del país. Este hecho incluso llevó a cuestionar la permanencia de México como anfitrión de la Copa Mundial.

Estos acontecimientos, aunque parecen aislados, generan una profunda incertidumbre en la población, desde estudiantes atemorizados hasta empresarios que enfrentan dificultades para operar en mercados internacionales debido a la volatilidad del precio del petróleo.

Y de todos estos hechos trascendentes, que parecen desarrollarse en una esfera completamente ajena a la de un docente como yo, surgen preguntas inevitables: ¿qué puedo hacer, desde mi quehacer profesional, aquí y ahora, para abordar estos problemas si apenas alcanzo a dimensionar la vastedad de sus causas e impactos en el tablero geopolítico global?

La respuesta es concreta, pero no sencilla: aprender y enseñar. Nuestros alumnos deben comprender que el mundo de 2020, por poner una referencia, ya no existe. Es necesario que desarrollen nociones de geopolítica para entender cómo “surfear” este mar en plena tempestad. Deben saber dónde están parados, cómo evitar los conflictos y en qué pueden incidir realmente.

Una estudiante de enfermería, por ejemplo, debe ser guiada para convertirse en la mejor profesionista posible, con herramientas que le permitan ser competitiva en un mundo globalizado. Pero también debe ser capaz de desarrollar su propio proyecto, ya que, como se ha evidenciado, depender económicamente de otro país genera relaciones de subordinación, cuando lo deseable es construir vínculos entre socios igualitarios.

En consecuencia, es fundamental fortalecer nuestra economía interna. Debemos generar nuestras propias tecnologías, formar ingenieros capaces de crear soluciones para problemas cotidianos de los mexicanos, tanto dentro como fuera del país, y entender a nuestros usuarios desde la mercadotecnia: qué necesitan, para qué lo necesitan y cómo facilitarlo. Asimismo, es necesario desarrollar fármacos adaptados a las características de nuestra población.

Así como el mundo se expandió durante la globalización, hoy parece que las economías tienden a contraerse y a organizarse en bloques. Y nosotros formamos parte de ese proceso.

Por ello, debemos fomentar la formación de profesionales capaces de generar su propia fuente de empleo o de colaborar interdisciplinariamente, con el objetivo de maximizar la gestión de recursos materiales y humanos. Es momento de proyectar el potencial de nuestros estudiantes, de mostrarles que es posible un paradigma de flexibilidad funcional, así como desarrollar resiliencia ante eventos que no pueden controlar. Solo así podrán transformar e incluso aprovechar las olas de este mundo turbulento.

Y siempre recordando algo fundamental: los únicos que nunca pueden rendirse con sus alumnos somos nosotros, sus maestros.

Referencias:
  • Cuterela, S. (2012). Globalization: Definition, processes and concepts. Romanian Statistical Review.
  • De Pablo, R. F. (2021). Nuevos paradigmas para una nueva geopolítica. bie3: Boletín IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos), (23), 414-429.
  • Jalife-Rahme Alfedro. (2025). Trilema Global: Nuevo Orden Tetrapolar Fractura Bipolar Bioesférica, guerra nuclear. Grupo Editor Orfila Valentini, (5), 1-40
  • Jobin, J., Maltais, F., Poirier, P., & LeBlanc, P. (2002). Expansion and Globalization.Advancing the Frontiers of Cardiopulmonary Rehabilitation, 255.
  • Kristensen, H. M., Korda, M., Johns, E., & Knight-Boyle, M. (2026). United States nuclear weapons, 2026. Bulletin of the Atomic Scientists, 82(2), 119-150.
Semblanza:

José Emmanuel Hurtado-Madrid

Doctor y Maestro en Ciencias Fisiológicas, así como Licenciado en Biomedicina por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Actualmente se desempeña como catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud en la Licenciatura en Enfermería de la Universidad de las Américas Puebla. Su trayectoria académica incluye la revisión del libro “Electrocardiograma fácil”, la coautoría del artículo “Conditions Associated with Type 3 Chlorine Channels (ClC-3)” y la autoría del capítulo *The Retrovirus Human T Cell Leukemia Virus Type 1 (HTLV-1)” en el libro “Pathogens Associated with the Development of Cancer in Humans”.

Contacto: jose.hurtado@udlap.mx