Costumbres y lengua materna que nos sostienen en la comunidad de Huitzitzilco, Ixhuatlán de Madero, Veracruz

COMUNIDAD-COSTUMBRES-CONTEXTO-UDLAP

Costumbres y lengua materna que nos sostienen en la comunidad de Huitzitzilco, Ixhuatlán de Madero, Veracruz

Mi comunidad se llama Huitzitzilco, perteneciente al municipio de Ixhuatlán de Madero, en la Huasteca Veracruzana. En mi comunidad, la vida no se entiende de forma individual, se entiende en comunidad. Formar parte de esta comunidad es saber que todo tiene su tiempo y su forma de hacerse: las siembras que no se puede llevar a cabo cualquier fecha del mes, las fiestas no se hacen solo por bailar y las palabras de nuestros abuelos pesa más que cualquier libro. Aunque la mayoría de las cosas han cambiado con la migración y la escuela, hay costumbres que nos sostienen y nos enseñan a estar juntos.

En este pequeño texto quiero compartir con ustedes algunas de esas costumbres, que aún viven en mi comunidad, no como algo del pasado, sino como algo que nos sigue dando identidad a cada uno.  Una de las costumbres que existen en esta comunidad y que se celebra en la mayoría de las comunidades es la fiesta de Xantolo. Desde finales del mes de octubre cada familia empieza a prepararse para recibir con alegría la fiesta de Xantolo. Asimismo, se empieza a preparar el arco, con flores de cempasúchitl y palmilla, que encontramos en los cafetales que es donde nace. De igual forma, se pone una ofrenda con tamales, chocolate, pan y lo que le gustaba al difunto; se va al panteón. Pero lo más importante de estas fechas es que la familia se reúna. Los que están en la ciudad viajan de regreso a la comunidad para ver a sus familiares. Es una costumbre que nos recuerda de donde somos.

En segundo, está la fiesta patronal. Cada una de las comunidades que pertenecen al municipio de Ixhuatlán de Madero, cuentan con un santo. Para la fiesta no hay un solo organizador, hay mayordomos, hay comisiones, hay faenas, las cuales son realizadas por hombres y mujeres. Días antes se hace una faena comunitaria para limpiar la iglesia, el camino. Las mujeres se organizan para hacer la comida, algunos jóvenes se encargan de adornar la iglesia. La fiesta es trabajo de todos. Ahí se ve la costumbre y el trabajo de mano vuelta. Nadie paga solo la fiesta, entre todos ayudamos.

Otra de las costumbres es la siembra del maíz, el cual se hace con mucho respeto. Muchos de nuestros abuelos y papás todavía miran la luna para sembrar, piden permiso antes de cortar un árbol y agradecen por la primera cosecha. No simplemente es solo sembrar por sembrar. El maíz es sagrado para las comunidades, es alimento principal y es vida. Por eso se cuida y se le agradece a la madre tierra por a ver tenido una buena milpa. Y ligado a eso está la costumbre de la faena y el trabajo colectivo. Cuando alguien va a hacer su casa, cuando se necesita arreglar el camino después de la lluvia, o cuando alguien se enferma y necesita ayuda, se convoca a la faena. Es la forma en que nos hemos sostenido siempre en esta comunidad de Huitzitzilco.

Hoy en día, muchas de nuestras costumbres se están transformando. Los jóvenes ya no quieren participar en la faena, muchos se van a trabajar a la ciudad y ya no están para cuando se celebra una fiesta. Sobre todo, la lengua náhuatl, que es el idioma en que la mayoría de los habitantes se comunican. Actualmente cada vez se habla menos entre los jóvenes y niños. Solo unos cuantos en la comunidad lo hablan y entienden con fluidez nuestra lengua náhuatl. Si nosotros no contamos y escribimos una historia de lo que somos, se puede olvidar esa memoria histórica que hemos construido a lo largo de nuestra vida.

Como ciudadana y habitante de la comunidad de Huitzitzilco y estudiante de Licenciatura en Gestión Intercultural, una de nuestras tareas no es guardar nuestras costumbres y tradiciones en un armario, como si fueran algo viejo que dejamos guardado y después de unos años volverlo a sacar. Nuestra tarea es vivirlas y adaptarlas para que cada una permanezca y no se pierdan. Que sigamos hablando nuestra lengua materna que es el náhuatl y decir tlaskamati, que en nuestra lengua significa, gracias. La localidad de Huitzitzilco no es solo un punto en el mapa de Ixhuatlán de Madero, es una forma de vivir juntos, y mientras sigamos compartiendo las mismas tradiciones y costumbres, seguiremos siendo comunidad que cuenta con una identidad cultural.

Sobre la autora

Anahí Hernández Hernández

Egresada del Programa de Liderazgo para Jóvenes Indígenas, generación 2026. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Gestión Intercultural. Se encuentra desarrollando su proyecto de investigación “Revitalización de la lengua náhuatl como elemento identitario” con niños y niñas en la comunidad de Heberto Castillo Martínez, un pueblo nahua que pertenece al municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz. Se siento orgullosa de su comunidad, de sus raíces y de su lengua, orgullosa de estudiar en la Universidad Veracruzana Intercultural. Su meta es seguir preparándose y fomentar el rescate de la lengua náhuatl.

Contacto: anahihernandezhernandez2019@gmail.com