La fabricación del consenso: de Sefarad a la geopolítica contemporánea

La fabricación del consenso: de Sefarad a la geopolítica contemporánea

En 1892, al reflexionar sobre la persistencia histórica del libelo de sangre, el ensayista Ahad Ha’am formuló una advertencia epistemológica fundamental: la aceptación universal de una idea jamás ha sido prueba de su veracidad, pues bajo las condiciones psicológicas adecuadas ninguna mentira es demasiado insólita para convertirse en convención generalizada. Partiendo de este principio, el presente ensayo examina la anatomía del consenso fabricado y su capacidad para entronizar falsedades fácticas como dogmas incuestionables.

Desde el análisis del comportamiento colectivo y la toma de decisiones, el núcleo del problema radica en la vulnerabilidad social ante la falacia argumentum ad populum y en las cascadas de reputación e información descritas por Cass Sunstein. En estas dinámicas, el razonamiento opera como defensor de lealtades identitarias: los individuos silencian sus reservas críticas y asumen narrativas compartidas para evitar el estigma del disenso dentro del endogrupo, confundiendo la reiteración mediática con rigor probatorio y la sanción de un comité con autoridad moral.

Este patrón encuentra un precedente nítido en el proceso inquisitorial del «Santo Niño de La Guardia» (1491), antesala inmediata del Decreto de la Alhambra de 1492. Tal como documenta la historiografía moderna, el expediente careció por completo de víctima, denuncia o cuerpo del delito; no obstante, el resentimiento fiscal y la hostilidad teológica transformaron confesiones arrancadas bajo tortura en verdad de Estado indiscutible.

Trasladada al siglo XXI, esta misma lógica articula la estigmatización geopolítica contra Israel a través de lo que Richard Landes denomina «periodismo letal». En un ecosistema alimentado por la pinza ideológica entre extremismo y poscolonialismo, la pasividad de élites temerosas al coste social y la desinformación en el teatro bélico asimétrico, las acusaciones de genocidio son adoptadas sin escrutinio causal o forense. Esta maquinaria alcanza su consagración institucional en 2026 con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Navanethem «Navi» Pillay, institucionalizando como verdad canónica lo que nació como consigna. Frente a la tiranía de la multitud, el deber intelectual exige preservar la soberanía de los hechos sobre el clamor unánime del error.

Referencias:

Sobre el autor:

Dr. Felipe de Jesús Bello Gómez

Licenciado en Ingeniería en Sistemas Computacionales por la Universidad de las Américas Puebla, con maestrías en Finanzas, Economía, Psicología Organizacional y Neuromarketing, y Doctor en Economía. Es Accredited Behavioral Finance Professional por el College for Financial Planning. Actualmente se desempeña como Profesor de Tiempo Completo y Director Académico del Departamento de Banca e Inversiones de la UDLAP. Es fundador del Centro de Análisis Económico y Estrategias de Inversión (CAEEI) y dirige el Laboratorio de Inteligencia y Psicología Económica (LIPE).

Contacto: felipe.bello@udlap.mx