Nara Smith y las tradwives en TikTok: la ola conservadora que sacude al mundo

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Nara Smith y las tradwives en TikTok: la ola conservadora que sacude al mundo

Desde 2020, derivado del confinamiento por el Covid-19, se desarrolló en TikTok un fenómeno que sigue creciendo hoy en día conocido como el fenómeno de las tradwives. Este concepto se define como un portmanteau “formado a partir de las palabras «tradicional» y «esposa», […] donde el contenido que publican las «tradwives» en las redes sociales suele mostrar elementos estéticos de la cultura de los años 50 o de la vida en el campo, e incluye temas como la maternidad, el papel de la esposa, críticas al feminismo moderno y la sumisión al marido” (Basker et al., 2026). Este artículo se basa en el ejemplo de Nara Smith, una influencer que acumuló más de 12 millones de seguidores en TikTok y se casó con Lucky Blue Smith, quien viene de una familia mormona, ambos con posturas afines a la ultraderecha.

Lo que demuestra este artículo es el papel que juegan estas tradwives en la política, reforzando el movimiento de derecha radical en Estados Unidos y Europa a través de la difusión de estereotipos de género. Por lo tanto, el objetivo es mostrar la correlación entre estos influencers en TikTok y la ola radical que sacude al mundo. Desde el enfoque de las ciencias políticas, se observará que estas tendencias son objetos de propaganda y que están integradas en la estrategia de los partidos de ultraderecha. Se ha elegido una perspectiva no centrada en los medios, la cual no estudia los medios como contenidos aislados, sino como prácticas sociales insertadas en infraestructuras materiales y relaciones de poder.

Este movimiento de tradwives en TikTok tiene consecuencias directas en la vida real: refuerza la idea de que las mujeres deben quedarse en casa y cuidar de sus niños, mientras que los esposos deben trabajar para ganar dinero. Haciendo esto, el hombre ‘protege’ a su mujer de los desafíos de la vida real, y ella puede vivir una vida ‘perfecta’ sin preocuparse de nada. Las consecuencias son la creación de dos esferas: una pública para el hombre y otra privada para la mujer.  Este contenido promueve relaciones donde la mujer depende del hombre y favorece las discriminaciones de género. Hay muchos hombres que transmiten este mensaje, como Andrew Tate, un influencer masculinista que promueve la violencia patriarcal en sus redes (The New York Times, 2025).

El contenido de Nara Smith es muy explícito: se presenta en ropa de época de los años 1950, cocinando platillos tradicionales y rodeada de sus numerosos hijos. Además, se basa en la religión, específicamente en el mormonismo, para justificar este comportamiento de mujer dependiente del marido (Sykes y Hopner, 2024). Estas narrativas se apoyan en la Biblia, que recuerda a los cristianos que “…la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es su marido, y la cabeza de Cristo es Dios” (1 Corintios 11:3, Reina-Valera, 1960).

Desde una perspectiva no centrada en los medios, es posible visibilizar que este fenómeno impacta el tema de la cultura de manera global. Se utiliza aquí el enfoque del neomarxismo definido por Antonio Gramsci como aquel que ‘estudia la cultura, la política y los medios para explicar las dinámicas de poder y dominación’ (Marx.es, 2026). TikTok no es una herramienta neutral, es una plataforma donde se enfrentan varias ideologías políticas (EEUU – China). Es por ello que esta infraestructura está en el corazón de batallas de poder entre políticos. Prueba de ello es la casi prohibición (quasi ban) de la app en 2026 por restricciones gubernamentales, lo que muestra cómo TikTok es un terreno geopolítico (Lyons-Cunha, s. f.). El acuerdo obliga a TikTok a quedarse bajo la supervisión de EE.UU y estipula que ByteDance solo conserve 20 % de la participación (Lyons-Cunha, s. f.).

Analizando esto desde el enfoque no centrado en los medios, se evidencia que el gobierno restringe el movimiento transfronterizo de una infraestructura informacional por razones de soberanía. Detrás de todo esto, existen actores poderosos que determinan qué contenido va a ser más visible. No es necesariamente por convicción política, sino porque el contenido tradwife genera mucha reacción. Sin embargo, el efecto es el mismo: el algoritmo amplifica un contenido que refuerza la ideología de derecha radical.

Las tradwives, como Nara Smith, han tenido un papel muy importante en las elecciones estadounidenses de 2024. El número de mujeres que votaron por el actual presidente subió de un 37 % a 44 % entre 2020 y 2024, y el número de jóvenes de 18-29 años subió de un 36 % a 47 %, mostrando el impacto que tienen las redes sociales y los influencers de alt-right (Goldberg, 2024). Según el estudio de Center for American Women and Politics (CAWP, 2024), 80 % de las mujeres blancas evangélicas votaron por Donald Trump en 2024, contra el 71 % en 2020, lo que muestra la capacidad del político de reunir a la comunidad cristiana con ayuda de este perfil de influencers. Estas cifras reflejan una coincidencia temporal importante, aunque no se puede establecer una relación causal directa entre el contenido de las tradwives y estos resultados electorales.

Por otra parte, TikTok está construido para que los seguidores reaccionen y el contenido polarizante de Nara Smith lo hace perfectamente. Según Leidig (2023), las redes sociales permiten a las mujeres presentar la ultraderecha como algo más aceptable, presentando un cierto aesthetic. Pero cabe cuestionarse: ¿la aceptabilidad de este contenido es por este aesthetic o por la invisibilización del movimiento político? Además, existe el concepto de networked intimacy, el cual muestra la capacidad de los influencers de fabricar un sentido de intimidad con sus seguidores (Chambers, 2017).  Esta intimidad fabricada desplaza la ventana de Overton, concepto de las ciencias políticas (Martínez, 2018), y vuelve aceptable lo que antes era inaceptable.

En este sentido, es posible afirmar que el contenido de las tradwives permite apoyar las políticas públicas radicales, porque puede justificar discursos que afirman que se trata de mujeres respetables, a diferencia de las mujeres wokes o las feministas. El presidente estadounidense ha buscado regresar al modelo de la familia nuclear y limitar los derechos de personas ‘no convencionales’, como las familias LGBTQIA+ o las familias monoparentales. Como se ha mencionado, la infraestructura de TikTok está construida de tal manera que promueve ciertos tipos de contenido emocionalmente intensos y que este tipo de perfiles se hacen virales por eso.

TikTok y el modo de vida tradwife revelan una profunda desigualdad sistémica. Nara Smith dispone de los recursos económicos para producir este tipo de videos: vive en una gran casa en el campo, con una cocina ultraequipada y cuatro hijos que alimentar. Las desigualdades de acceso a este contenido también existen. No todo el mundo puede tener un teléfono inteligente y acceso a las redes sociales. Así, es posible apreciar el mensaje de Nara y las tradwives como un mensaje clasista destinado a las élites, donde solo las mujeres que disfrutan de tiempo libre, de privilegios económicos, pueden acceder a este tipo de contenido. Ellas venden un ideal inalcanzable en vez de valores universales y aumentan la polarización en la sociedad, un elemento del cual se alimenta el radicalismo. Ellas proponen el modelo tradicional como único modelo posible y rechazan a las otras mujeres.

Este caso no es aislado, es un fenómeno global. Se puede identificar también a ‘Ballerina Farm’ (10 millones de seguidores) o a Estee Williams (200,000 seguidores). El fenómeno también se exporta a Europa como un flujo transnacional, lo que muestra la capacidad que tiene TikTok para lograr influenciar a mucha gente a través de sus redes y algoritmos. Las influencers tradwives tienen la capacidad de promover de manera muy poderosa el contrafeminismo. El movimiento también llega a los medios de comunicación, por ende, la frontera entre medios tradicionales y no tradicionales se difumina. En 2024, Estee Williams fue invitada al programa ‘Dr. Phil’ para defender su ideología.

Para concluir, es posible afirmar que el ‘caso Nara Smith’ forma parte de algo más grande que solo sus videos. Está integrada en un sistema mediático con algoritmos que promueven videos que pueden volverse virales. Desde un punto de vista crítico, se observa que TikTok es una infraestructura global atravesada por disputas de poder. El fenómeno tiene una correlación temporal con el movimiento de alternative right que apoya al actual gobierno. Además, ella rechaza esta etiqueta, aunque reúne todos los criterios para ser una, ella no quiere soportar el costo político de ser una tradwife. De manera general, el aspecto apolítico de este tipo de contenido es precisamente lo que le da fuerza, sus seguidores no se dan cuenta de la influencia que ella tiene y de sus afinidades.

Sería interesante estudiar las posibilidades de promover políticas públicas que regulen los algoritmos y las tradwives pero se plantea otro problema: ¿sería esto un ataque a la libertad de expresión? ¿hasta cuándo se puede regular, limitar o censurar contenido?

Quizá el verdadero peligro no sea el discurso político explícito, sino aquel que se presenta como un simple estilo de vida: lo que no parece política es lo que menos se cuestiona.

Referencias:

Sobre la autora:

Inès Delagneau

Estudiante de Intercambio de Sciences Po Paris, en la Universidad de las Américas Puebla.

Contacto: ines.delagneauit@udlap.mx

Tutor:

Mtro. Omar Derahin Saldaña Medrano

Profesor de tiempo completo del Departamento Académico de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de las Américas Puebla

Contacto:omar.saldana@udlap.mx