Los modelos de reforma energética

Los modelos de reforma energética

La estridencia y dramatismo con que se ha presentado el debate sobre la reforma energética, ha desplazado la deliberación sobre el contenido concreto de las  iniciativas de ley presentadas ante el Congreso de la Unión. Nos han arrojado a una contraposición discursiva entre privatización y competencia que, a pesar de recurrir a etiquetas mediáticamente pegadoras, no explica mejor lo que está realmente en juego.

En este momento hay tres propuestas sobre la mesa. En primer lugar, y por estricto orden de aparición, el PAN propone un modelo de apertura completa con regulación fuerte. Desde su perspectiva, la transformación del sector pasa necesariamente por abrir completamente la cadena de producción de hidrocarburos y electricidad a la participación privada. Lo que se propone es crear una dinámica donde la iniciativa privada y las empresas públicas tengan que competir por concesiones y permisos para explotar el petróleo y gas natural, generar electricidad o comercializarla. Lo cual se complementa con el reconocimiento de autonomía constitucional para los órganos responsables de regular el sector, otorgar las concesiones y permisos o administrar los beneficios de la renta petrolera.

En segundo lugar, el gobierno federal y el PRI impulsan una apertura restringida con autonomía de gestión y presupuestal para Pemex. Este enfoque permite la participación de capital privado en generación y comercialización de electricidad y en el sector de hidrocarburos, a través de “contratos de utilidad compartida”. Lo cual significa que las empresas que participen en la explotación del petróleo o gas natural compartirían una parte de la utilidad generada en la operación, sin tener la propiedad sobre las reservas de hidrocarburos. Esto se acompaña del rediseño de Pemex, para reducir su contribución a las finanzas públicas y para permitir que reinvierta  una parte de sus utilidades en tecnología, infraestructura o el desarrollo de nuevos proyectos. Aunque esta posición tiende a la ambigüedad, pues en los artículos 6 y 11 de la iniciativa para crear la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, se establece que los contratos de utilidad compartida podrán firmarse exclusivamente entre el estado, Pemex y sus organismos subsidiarios. Lo que representa una franca contradicción o un cambio de señales.

Finalmente, el PRD plantea un modelo de reingeniería de la empresa pública. Este partido propone aumentar la autonomía de gestión de Pemex y CFE, la redefinición de su marco fiscal y estructura administrativa. Desde esta óptica no es necesaria la apertura al sector privado, sino rediseñar Pemex y CFE como empresas públicas verticalmente integradas, con autonomía de gestión y presupuestal, para que puedan capitalizarse, alcanzar una mejor planeación operativa, invertir en ciencia, desarrollo tecnológico o impulsar la exploración necesaria para aumentar las reservas.

Estos modelos se caracterizan por su discrepancia en torno a la conveniencia de abrir el sector a recursos privados o la necesidad de reformar la Constitución. Aunque coinciden en reducir la dependencia fiscal hacia los ingresos petroleros, rediseñar el gobierno corporativo y el marco fiscal de PEMEX y CFE o garantizar mayor transparencia y rendición de cuentas en el sector. Independientemente de sus diferencias, lo cierto es que la prioridad es los tres modelos es detonar el crecimiento del sector de los hidrocarburos, a partir de la promesa de nuevas reservas en aguas profundas y “El Dorado”, y no establecen las bases para una transición energética sustentable,

Hay mucho más en juego en la reforma energética que la polarización discursiva entre la defensa del petróleo y la competencia económica. Necesitamos ponderar seriamente la posibilidad de un futuro en el cual la seguridad energética, el crecimiento económico y el desarrollo regional pueden ir de la mano de principios y criterios sustentables. Lo que aprueben nuestros legisladores en los próximos meses no solo transformará las bases institucionales del sector, determinará un camino para nuestro futuro energético y creará nuevas oportunidades para diferentes generaciones de mexicanos. La verdadera disyuntiva está en innovar como parte de una transición sustentable más amplia o seguir reproduciendo nuestra adicción a los hidrocarburos.

Acerca del autor: Doctor en Ciencias Políticas y Sociales, UNAM. Maestro en Ciencia Política, FCPyS, UNAM. Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), UNAM. Especialidad en Política y Gestión Energética y Medioambioental, Flacso, México. Doctorante en Ciencia Política, FCPyS, UNAM. Coordinado del Índice Global de Impunidad y el Índice México de Impunidad, UDLAP. Coordinador del Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia (CESIJ), UDLAP. Sus áreas de interés son gobernanza y sustentabilidad, cambio climático, política energética, análisis institucional, acción colectiva y cooperación, teoría política contemporánea, proceso legislativo en México y medición del fenómeno de la impunidad. Ha sido profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en diversas universidades, como la Universidad Iberoamericana, el CIDE, el ITESM Sante Fe y el ITAM. Ha sido profesor del diplomado en análisis político estratégico en el CIDE y tutor de la maestría en Derechos humanos y Seguridad Pública del ILCE. En el servicio público se ha desempeñado como Director General de la Fundación Humanismo Político, A.C. en el Senado de la República entre 2009 y 2013. Coordinador General de Asesores en la Secretaría de Relaciones Exteriores entre 2004 y 2006. Coordinador de Análisis en la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia de la república entre 2002 y 2003. Director General de Análisis y Estrategia en la Coordinación Para el Diálogo y la Paz en Chiapas, entre 2000 y 2002. Director Académico de la Fundación Rafael Preciado Hernández entre 1996 y 2000. Actualmente es columnista en www.lasillarota.com

Por: Dr. Juan Antonio Le Clercq Ortega
Director Académico del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la UDLAP
juan.leclercq@udlap.mx

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