Los Judíos, el Capitalismo y el Premio Nobel (1ª Parte)

Los Judíos, el Capitalismo y el Premio Nobel (1ª Parte)

Hoy en día, apenas dos de cada mil personas que habitamos el mundo son judíos. Sin embargo, de un total de 521 premios Nobel en Ciencias que se habían otorgado hasta el año 2008, más de la cuarta parte habían sido recibidos por miembros de esta comunidad; una cantidad 115 veces superior a la que correspondería al tamaño de su población. En los negocios, de las 400 personas más ricas de los Estados Unidos, 30% de ellos son de origen judío (Pease, S., 2009. The Golden Age of Jewish Achievement).

En 1905, Max Weber publicó una de las obras más famosas de la sociología económica: La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, en la que propuso que fue la ética de los Puritanos Calvinistas, lo que impulsó el surgimiento del capitalismo durante el siglo XIX. Seis años más tarde, el también sociólogo alemán Warner Sombart, propuso en Los Judíos y el Capitalismo Moderno, que fue en realidad en el seno de la ética del Judaísmo, donde el capitalismo encontró el campo más fértil para su desarrollo.

Pero, aquellos tiempos de antisemitismo rampante, no eran los más propios para analizar porqué el pueblo judío podía ser especialmente apto para el desarrollo de empresas y la acumulación de capital, que son propios del capitalismo. De la pluma de autores anónimos, pero también de personajes tan conocidos como el industrial Henry Ford, surgieron libelos antisemitas como El Judío Internacional, Los Protocolos de los Sabios de Zión o El Kahal-Oro, en los que se develaba la existencia de una supuesta conspiración judía, que pretendía hacerse con el control financiero, económico y cultural del mundo, a través de su corrupción moral e intelectual.

Explicaciones como estas, fundamentadas en supuestas conspiraciones, han resultado muy populares a lo largo de la historia, porque han permitido comprender fácil, aunque equivocadamente, el complejo mundo en el que vivimos. Para el epistemólogo austriaco Karl Popper, la falacia de dichas teorías reside en que desestiman el efecto del azar en los sucesos políticos y sociales, al mismo tiempo que sobreestiman la intencionalidad de las acciones, como se ha demostrado experimentalmente (Jones, E. y Harris, V. A., 1967. “The attribution of attitudes”, Journal of Experimental Social Psychology 3:1).

Dichas falacias, sin embargo, suelen prestarnos un servicio cognoscitivo muy apreciado: un sentimiento de predictibilidad y seguridad, ante lo que en realidad son sucesos que escapan a nuestro control, (Whitson, J.A. y Galinsky, A.D., 2008. “Lacking Control Increases Illusory Pattern Perception”, Science, Octubre: 3). El observar patrones donde en realidad no existen satisface nuestras necesidades de estructura y organización (Kahneman, D.,2011 Thinking, Fast and Slow). La identificación de un “enemigo” tangible, nos permite evadir un análisis objetivo que seguramente nos resultaría incomodamente abstracto (Van der Linden, S.,2013. “What a Hoax”, Scientific American Mind, 24:4).

Pero, entonces, si descartamos las populares teorías basadas en la existencia de alguna conspiración, ¿de qué alternativas disponemos para explicar el éxito del pueblo judío, no sólo en el ámbito económico, sino también en el de las ciencias? La respuesta aunque amplia e interesante, tendrá que esperar a próximas entregas.

Acerca del autor: Ingeniero en Sistemas Computacionales, Maestro en Finanzas, Maestro y Doctor en Economía. Con experiencia profesional en el ramo turístico, automotriz y financiero, además del académico, participó como consejero del Grupo Financiero Asemex-Banpais. Es Profesor Titular adscrito al Departamento de Economía de su alma-máter, la Universidad de las Américas, Puebla, donde además de coordinar la Licenciatura en Banca e Inversiones, imparte asignaturas en las áreas de: Banca de Inversión, Sociología e Historia Económica. Habiendo realizado inicialmente investigaciones en Inteligencia Artificial, Historia Empresarial y la relación entre la Cultura, la Política y el Desarrollo Económico, recientemente ha concentrado su interés tanto en el Análisis de los Factores Profundos del Desempeño Económico, como en el estudio de oportunidades de inversión en el campo de la Minería y la Biotecnología. Habiendo sido Miembro Fundador del Consejo Administrativo de la Universidad de las Américas, Puebla, hoy en día forma parte del Consejo Consultivo del Centro de Desarrollo, Responsabilidad y Compromiso Social de esa misma institución.

Por: Dr. Felipe de Jesús Bello Gómez
Profesor de tiempo completo del Departamento de Economía de la UDLAP
felipe.bello@udlap.mx

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