La transición entre la universidad y el campo laboral (segunda parte)

La transición entre la universidad y el campo laboral (segunda parte)

En el mundo de los negocios también se ha venido observando una interesante transformación desde hace años, cuando menos en el mundo de las escuelas de negocios. Estos cambios comentados a continuación también influyen en el éxito laboral de los egresados.

Hace treinta años los estudiantes que se inscribían en licenciaturas como Contaduría Pública pertenecían a dos tipos de estructuras de pensamiento, sea que se tratara de personas que les gustaba reflexionar y pensar normalmente haciendo uso constante de la lógica o les gustaba experimentar y manipular tratando de ser altamente productivos. Un profesor podía tranquilamente apoyarse en los textos básicos de la materia, referir al estudiante a su lectura y procuraba que quienes preferían los ejercicios no se anticiparan demasiado y se perdieran al no haber revisado oportunamente las instrucciones. Cuando el egresado llegaba a un trabajo se encontraba entre personas muy semejantes a él y su desempeño era fácil.

En la actualidad, cada día es más común que se inscriban en la licenciatura alumnos que prefieren intuir y explorar procurando en todo momento mostrar su creatividad o también tenemos aquéllos que procuran escuchar y compartir en toda ocasión y hacen énfasis en su sensibilidad. Es fácil suponer que este cambio afecta profundamente al salón de clases, pero mucho más al campo laboral. En las materias contables, impartidas a toda el área de negocios, hay que aprender a trabajar con personas innovadoras, pero desorganizadas o que están pensando en crear nuevas maneras de hacer las cosas. Otro tanto ocurre al trabajar con personas solidarias, pero indecisas y que tienen como objetivo hacer del mundo un lugar más feliz. Cuando menos por el momento, la inserción en el campo laboral de estos dos grupos se hace más complicada al encontrar en él personas más reflexivas y pragmáticas.

Ciertamente carecemos de estudios serios al respecto, pero en los salones de clase se percibe el intento indiscriminado por crear emprendedores, por ejemplo, cuando ciertas materias y licenciaturas están más alejadas que otras de este concepto. También se hace difícil que algunos alumnos entiendan una serie de reglas cuando están sólo pensando en la solidaridad e instituciones completas hablan de pretender que sus alumnos alcancen la felicidad.

Debe quedar claro que cada forma de enfrentar el aprendizaje y el trabajo es totalmente respetable, pero es fácil caer en generalizaciones y en interpretaciones inadecuadas. Cada vez más nos acercamos más a una enseñanza personalizada, una licenciatura hecha a la medida del usuario, como dicen que será la medicina del futuro, dónde se adaptará el tratamiento a cada paciente. Pero no quiere decir que nos darán sólo medicamentos dulces o que nos gusten, del mismo modo que no podemos hacer que todos los alumnos aprueben sin esforzarse o que la contabilidad rompa sus reglas para hacer felices a algunos.

Acerca del autor: Contador Público con estudios de Maestría en Administración y candidato a Doctor en Educación. Con más de 40 años de experiencia docente y profesional en contabilidad, costos, análisis financiero y auditoría. 291 cursos impartidos en diversas universidades, de los cuales el 88% ha sido a nivel licenciatura y el resto en maestría. 194 módulos de diplomado impartidos a personal de diversas empresas. Autor de los libros “Contabilidad 1”, “Costos” y “Contabilidad Administrativa” con editorial Pearson. Articulista en diversos periódicos y autor de su propio blog “Visión Financiera”. Coordinador de las materias Contabilidad Financiera, Contabilidad de Costos, Análisis de Costos y Contabilidad Gerencial.

 

Por: Mtro. Francisco Javier Calleja Bernal

Profesor de Tiempo Completo de Departamento de Contaduría, UDLAP.

francisco.calleja@udlap.mx

 

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