La transición entre la universidad y el campo laboral (primera parte)

La transición entre la universidad y el campo laboral (primera parte)

Siempre ha sido un tema la habilidad o falta de ella que tienen los egresados universitarios para incorporarse al campo laboral, pero la cuestión es tan amplia como diferentes características tienen los que terminan sus estudios profesionales.

Desde las aulas pueden verse diferentes tipologías y pronosticar el grado de conflictividad que enfrentarán para insertarse en el mercado laboral. Repasemos algunos casos típicos.

Los brillantes.- Hay un muy reducido número de alumnos o alumnas catalogados como brillantes, tal vez no tienen calificaciones óptimas, pero estudian y pueden enfrentar retos basados en la memorización pero también, y sobre todo, aquéllos en que es importante el razonamiento. Las materias en las que tienen que tomar decisiones basadas en cuestiones numéricas no les asustan y no necesitan patrones rígidos para trabajar, pueden adaptar las normas a nuevas circunstancias y actuar efectiva y eficientemente. Saltarán al campo laboral sin ningún problema y escalarán posiciones en él.

Los dedicados.- Los muy dedicados al estudio, con excelentes calificaciones, pero básicamente obtenidas por el continuo repaso de los temas, con poca capacidad de razonamiento. Es un sector mayor que el de los brillantes, pero sufre si los exámenes de su profesor implican toma de decisiones y si no hay parámetros rígidos en los cuales apoyarse. Tienen tendencia a ser inseguros y controladores. Tendrán problemas de adaptación al salir de la universidad.

Los rígidos.- Alarma el crecimiento de este grupo, personas que necesitan pautas exactas de comportamiento, siempre buscando las fórmulas de aplicación universal e intemporal que les permitan no razonar. Son los que argumentan que el examen fue diferente a lo visto en clase, porque el profesor cambió los números del problema, su presentación o el enfoque, tienen muy poca capacidad de adaptación y su utilidad en el campo laboral es sólo en labores rutinarias.

Los que se creen brillantes.- Gustan de participar y tratar de saltar a las conclusiones sin seguir los lógicos pasos de un razonamiento. Tienen severas dificultades con el manejo de números y se empeñan en convencernos de lo que es un error evidente. Estudian poco y confían en sus habilidades naturales, que existen, pero no son reforzadas y en el mejor de los casos los llevan a empleos donde dependan de su capacidad para convencer y en el peor los hacen desertar de la licenciatura

Los fraudulentos. – Lamentablemente no disminuye el número de jóvenes que están en la universidad suponiendo que pueden engañar a todos todo el tiempo, lo que ya Abraham Lincoln afirmó hace muchos años ser imposible, y no estudian, sólo aprenden a usar la tecnología para defraudar en los exámenes, mantienen viva la práctica de copiar tareas y emplean inmoralmente todo tipo de argumentos para obtener ventajas, posponer entregas y tratar de aprobar materias.

Pero ésta es sólo la primera faceta del tema.

Acerca del autor: Contador Público con estudios de Maestría en Administración y candidato a Doctor en Educación. Con más de 40 años de experiencia docente y profesional en contabilidad, costos, análisis financiero y auditoría. 291 cursos impartidos en diversas universidades, de los cuales el 88% ha sido a nivel licenciatura y el resto en maestría. 194 módulos de diplomado impartidos a personal de diversas empresas. Autor de los libros “Contabilidad 1”, “Costos” y “Contabilidad Administrativa” con editorial Pearson. Articulista en diversos periódicos y autor de su propio blog “Visión Financiera”. Coordinador de las materias Contabilidad Financiera, Contabilidad de Costos, Análisis de Costos y Contabilidad Gerencial.

 

Por: Mtro. Francisco Javier Calleja Bernal

Profesor de Tiempo Completo de Departamento de Contaduría, UDLAP.

francisco.calleja@udlap.mx

 

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