La ciudad para todos: el urbanismo socialmente responsable

La ciudad para todos: el urbanismo socialmente responsable

Hacer ciudad no es urbanizar, por el contrario, se trata de construir y reconstruir los tejidos sociales que se van creando en el proceso histórico de conformación urbana y territorial. Para tal efecto se debe partir de la consideración de que la ciudad es un patrimonio colectivo, un producto social y no un monopolio de un gobernante en turno.

En la tradición de urbanismo operacional surgido en el siglo XIX, se considera que un plan ordena y conduce la acción de los ciudadanos en el territorio, lo cual es una verdad a medias ya que las decisiones territoriales se asumen en términos de un interés de grupo, sector o clase social.

Entonces el proyecto de ciudad responde a intereses de grupo pero dificilmente a un interés colectivo,por esta razón se construyen obras “faraónicas”, majestuosas del gobernante en turno y no soluciones practicas a problemas de la vida cotidiana de la población.

Los proyectos socialmente responsables deben estar enfocados a transformar el espacio obsoleto en espacios renovados con tejidos sociales reconstruidos, construir equipamientos atractivos, un urbanismo precautorio y cautelosos en las zonas delicadas de la ciudad, por ejemplo en los centros históricos, ocupación de zonas ociosas, etc. (Bourdin,A.2007).

Se trata entonces de reunir las diferencias en un marco de respeto y tolerancia, participación con responsabilidad y compromiso. No es voluntarismo social, como se hace hoy en día, al discutir con base a un proyecto elaborado; por el contrario, se trata de respetar  los derechos de todos, promover foros de discusión en donde participen intelectuales, funcionarios, habitantes y empresarios- comerciantes. Lo que traerá como resultado una reflexión colectiva acerca de la ciudad considerando su carácter diacrónico y sincrónico, pero sobre todo, en una perspectiva de futuro alcanzable. Tratando de integrar el interés social, el público y el privado en un proyecto de ciudad democrático, gestionario y propositivo.

Por: Dr. Nicolás Esteban López Tamayo
Profesor de tiempo completo del Departamento de Arquitectura de la UDLAP
nicolas.lopez@udlap.mx

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