Información socialmente responsable

Información socialmente responsable

Cuando hablamos de informar, informarse o dar información, en el ámbito cotidiano, en realidad nos referimos a múltiples experiencias que pueden ser muy distintas entre sí. Los datos transformados en información pueden conducir, si se diseñan adecuadamente, a experiencias positivas de orientación, instrucción, aprendizaje o toma de decisiones. Este último ámbito, el de la toma de decisiones, es un espacio cognitivo donde se relacionan las experiencias y los valores en los que creemos para establecer juicios y, por ende, realizar acciones. Ese espacio está alimentado permanentemente de símbolos que interpretamos y aceptamos como parte del conjunto de significados con los que construimos nuestra visión particular del mundo.

Hace unos días se hizo público un caso muy triste de una niña que se defendió a golpes de los insultos y el acoso social que le hacían sus compañeros. El suceso casi termina en tragedia pues la niña fue estrangulada y, por momentos, perdía el conocimiento. Los niños la tildaban de negra, de rara y de hablar con un acento que no era de la región. En los videos que circularon en la red, se pudo ver cómo los incitadores aplicaban valores machistas para empujar al agresor principal a no dejarse amedrentar por una niña, que en su concepción del mundo, es un ser inferior. El entendimiento del mundo en los niños agresores es resultado de la información que consumen cotidianamente y que, de alguna manera, refuerza patrones androcentristas, racistas y discriminatorios. Sean cuales fueren, los niños actuaron a partir de creencias construidas con los elementos simbólicos que han consumido de su entorno cotidiano.

Como vemos, la información pública no es inocua ni neutra, al contrario, la información que reside en la esfera social colabora en la construcción de nuestra visión del mundo y los valores que la rigen. Cada una de la decisiones en la configuración de los mensajes dice cosas que tomamos como parte de nuestra realidad simbólica. ¿Por qué escogemos a una modelo rubia o delgada sobre una morena o corpulenta? ¿Por qué hacemos mofa del modo de hablar de cierto sector social? ¿Por qué, para mostrar labores domésticas, escogemos a una mujer? ¿Por qué los hombres deben ser rudos? Los que nos dedicamos a la producción informativa tenemos que hacernos socialmente responsables de las decisiones simbólicas que tomamos para diseñar los mensajes públicos, si seguimos reforzando ciertos estereotipos que a la postre resultan discriminatorios, no es de extrañar que los patrones de exclusión social aparezcan cada vez con mayor fuerza.

Acerca del autor: Alejandro Brizuela es Diseñador de información, disciplina de la cual ha sido promotor en México desde 1997. Es profesor de tiempo completo en la Universidad de las Américas Puebla donde coordina el área de teoría en el Departamento de Diseño de información. Es candidato a Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Montreal. Canadá. Cuenta con la Maestría en Bellas Artes con especialidad en Diseño Gráfico por el Instituto Superior de Bellas Artes de Amberes, Bélgica y con la Maestría en Teoría del Diseño por la Universidad de las Américas Puebla. Trabaja actualmente en dos líneas de investigación que se cruzan y se superponen, por un lado estudia los mecanismos que promueven la construcción de las identidades culturales a través de la apropiación simbólica del patrimonio no tangible y por otro revisa los procesos que permiten el acceso a la información social de manera efectiva y eficiente. Es consultor en comunicación organizacional y su trabajo gráfico ha sido objeto de premios y exposiciones. Además escribe poesía, compone canciones y canta por diversión.

Por: Mtro. Víctor Alejandro Brizuela García
Profesor de tiempo completo del Departamento de Diseño de Información de la UDLAP
alejandro.brizuela@udlap.mx

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