El terrorismo del siglo XXI

El terrorismo del siglo XXI

Cualquier delito puede ser clasificado como terrorismo siempre que coincidan tres elementos: violencia, terror y una finalidad política o social. En el terrorista, la dimensión ideológica siempre está presente como fuente de sus motivos; su objetivo consiste en realizar acciones criminales para generar miedo, zozobra o pánico extremo entre las personas de una sociedad, para así lograr la desestabilización de un gobierno y obligarlo a modificar sus políticas en un sentido u otro.

Existen tres tipos de terrorismo claramente identificados: terrorismo de Estado, político-social e internacional. El primero se refiere a las acciones utilizadas por un grupo dominante para mantenerse en el poder, instalando un régimen de miedo. El segundo, trata sobre los mecanismos delictivos al que recurren grupos opositores a un gobierno para modificar su actuación gubernamental o desplazarlo del poder. El tercero contempla actos delictivos en diferentes países, que insisten en una retórica que persigue un cambio político y social de orden mundial mediante el miedo extremo.

Hoy se habla sobre una nueva configuración del terrorismo, de características globales y por ende trasnacionales, se trata de atentados perpetrados por entidades colectivas, células o grupos reducidos de una estructura. Sus operadores han mostrado que tienen capacidad para cometer actos de megaterrorismo, es decir, atentados que por su magnitud y consecuencias son diseñados y ejecutados, con elevadas tasas de letalidad y daños materiales. Dicho terrorismo de corte yihadista neosalafista global, comprende una visión radical de la práctica islámica que apela al terror como único medio para alcanzar sus objetivos.

Esta potencial peligrosidad ha propiciado la creación de un compendio de instrumentos internacionales. Desde 1963 hasta 2005 se han creado 19 tratados para prevenir actos de terrorismo alrededor del mundo. Dichas medidas se suman a las 40 Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, siendo la más reciente en marzo de 2015, donde se insta a la comunidad internacional a luchar contra el Estado Islámico y los grupos que les son afines.

Nuestra generación ha sido testigo de los atentados más dramáticos de los últimos tiempos, Afganistán, Bélgica, Estados Unidos, España, Francia, Irak, Reino Unido, Turquía, entre muchos otros. Este nuevo terrorismo representa una amenaza de características inéditas, pero también significa una oportunidad para que los países aborden los problemas reales de fondo y contribuyan a la consolidación de una sociedad internacional más justa y equitativa.

Por: Ulises Sandal Ramos Koprivitza
Profesor de tiempo completo del Departamento de Derecho
ulises.ramos@udlap.mx

Disponible formato PDF

Anterior Implementación de una innovación educativa a través de la psicología positiva en niveles de educación pública básica
Siguiente Medicamentos genéricos y de patente ¿lo mismo pero más barato?