Antiguas y nuevas habilidades de los directivos

Antiguas y nuevas habilidades de los directivos

Los directivos están muy interesados en adquirir las nuevas habilidades, lo cual explica como hay bestsellers con técnicas que revolucionarán la administración. Un directivo con más de sesenta años tendrá en el librero de su oficina desde La Ley de Parkinson, El principio de Peter, El vendedor más grande del mundo, La Ley de Murphy, Calidad sin lágrimas, En busca de la excelencia, La teoría Z y La inteligencia emocional, por mencionar sólo algunos de los temas por los que ha transitado la moda de la administración. Todos tenían algo positivo y utilizable para mejorar el accionar del directivo pero, finalmente, fueron olvidados o incorporados al lenguaje coloquial como un tema más. Lamentablemente, casi siempre la academia terminó por contagiarse y tratar estos temas en las aulas aunque sea de forma somera.

Otra vertiente de lo mismo ha sido la tecnología, que durante los últimos treinta años provocó que los directivos tuvieran que aprender multitud de programas, lenguajes y herramientas computacionales, la mayoría de ellas ya desaparecidas. En la actualidad, el uso, tal vez excesivo, de las redes sociales ocupan la atención y todos quieren tener acceso a lo que se dice, a lo que opina la mayoría y es válido, cuando se refiere al consumo de productos o a preferencias que pueden incidir en los mercados de cualquier tipo, pero no tiene la misma importancia para todas las profesiones. Al mismo tiempo sigue existiendo la idea de que todos deberíamos programar, ya que ahora es tan fácil, aunque es probable que en el futuro lo sea más todavía, así que tal vez valga la pena esperar.

En cambio, hoy parecen olvidadas algunas antiguas habilidades que podrían seguir siendo muy útiles a los directivos. Alguna vez dijo Robert Fulghum que todo lo que él necesito saber lo aprendió en el kindergarden, es excesivo ciertamente, pero hay habilidades aprendidas a muy temprana edad profesional que algunos directivos poseían hace años y que ahora parecen desaparecidas entre las nuevas generaciones que egresan para ocupar las direcciones de empresas. En algunos casos establecen una conexión con conceptos contables que deben ser aprendidos durante los estudios profesionales, pero otras veces no.

La habilidad numérica elemental sería la primera. Desde la aparición de la calculadora, los egresados universitarios han ido perdiendo habilidad para realizar operaciones aritméticas elementales, lo grave es que esto se extiende hasta ingenieros y matemáticos que echan mano de sus sofisticadas calculadoras para determinar cuánto es el 10% de $1,000. Esto tiene solución con un curso elemental de cálculo mercantil que se realice sin que se permitan artefactos electrónicos en el aula, pero nadie tiene el valor de implementarlo. El libro Gimnasio de Aritmética de Milton Briggs es un ejemplo útil e interesante de lo que podría trabajarse al respecto.

Acerca del autor: Contador Público con estudios de Maestría en Administración y candidato a Doctor en Educación. Con más de 40 años de experiencia docente y profesional en contabilidad, costos, análisis financiero y auditoría. 291 cursos impartidos en diversas universidades, de los cuales el 88% ha sido a nivel licenciatura y el resto en maestría. 194 módulos de diplomado impartidos a personal de diversas empresas. Autor de los libros “Contabilidad 1”, “Costos” y “Contabilidad Administrativa” con editorial Pearson. Articulista en diversos periódicos y autor de su propio blog “Visión Financiera”. Coordinador de las materias Contabilidad Financiera, Contabilidad de Costos, Análisis de Costos y Contabilidad Gerencial.

Por: Mtro. Francisco Javier Calleja Bernal
Profesor de tiempo completo del Departamento de Finanzas y Contaduría de UDLAP
francisco.calleja@udlap.mx

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