AGNUS DEI

AGNUS DEI

Hay temas que para algunos han sido agotados tanto en medios como en distintos foros, mientras que para otro sector de la sociedad su discusión está lejos de terminar. La pederastia al interior de la Iglesia Católica es, sin duda, uno de estos.

Agnus Dei: cordero de dios (2010), documental de la realizadora nacional Alejandra Sánchez, contribuye de manera importantísima a reflexionar sobre el estado de este tema, en particular dentro de la estructura católica mexicana, tomando como punto de partida el caso de Jesús Romero Colín, hoy de más de 30 años, quien desde los 11 fue abusado por Carlos López Valdés, sacerdote de su comunidad, en el Estado de México, y cuyos crímenes siguen impunes hasta la fecha.

A la par, Sánchez –quien ya nos había sorprendido con Bajo Juárez: la ciudad devorando a sus hijas (2006)- nos introduce a un seminario para mostrarnos la formación que reciben los futuros sacerdotes con respecto al celibato. Algunas de las lecciones y posturas de profesores y alumnos nos darán mucho en que pensar.

Jesús, la Iglesia y el silencio

En 2011, la Asociación católica mundial para la comunicación, otorgó la mención de su premio Signis en el festival de Toulouse a Agnus dei por considerar que “el documental muestra que, sin reconocimiento de la agresión, la víctima y su familia permanecen prisioneros de la pena y la culpabilidad”. Asimismo, destacaba el “valiente pero difícil proceso de reconstrucción personal” de Jesús, “víctima de un sacerdote pedófilo protegido por su institución”.

Sin duda, a este trabajo y a su realizadora hay que reconocerles un enorme valor, sin olvidar jamás aquel de su protagonista quien, en países con una cultura machista y predominantemente católica como la mexicana, sufre un doble estigma. A pesar de ello, Jesús aparece durante todo el filme como un hombre que no flaquea ante su intento de enfrentar a su agresor a quien, cabe decir, llegó amar de una forma compleja, evidentemente. Hoy, Jesús es padre y sostiene relaciones heterosexuales, por si surgía la pregunta.

Los sentimientos de sus padres, personajes importantes de toda esta historia, son también un testimonio poderoso y valiosísimo para la reflexión sobre toda una estructura social y cultural. A través de esta película, padres e hijo se acercaron un poco a la sanación.

Es importante señalar que ni el documental ni su realizadora son “anti-católicos”. Sánchez se define tolerante a diversas religiones y su interés es debatir sobre la necesidad de cambiar las normas sobre la castidad dentro de la Iglesia para poner fin a los casos de pederastia como el de Jesús. También es su meta prevenir que esto ocurra de nuevo al informar a la sociedad, y en especial a los niños y jóvenes.

En entrevista para La Jornada en noviembre de 2011, Alejandra relataba su experiencia en el festival de Cartagena, donde se proyectó el documental ante un público menor de 15 años. Mientras tanto en México, la Dirección general de Radio Televisión y Cinematografía (RTC) otorgó la clasificación “C” a la película, lo que impide que menores de edad la puedan ver. “Pareciera que es una cadena de silencio e impunidad que comienza en la Iglesia, ocultando al cura; continúa en la procuraduría de justicia, dejándolo en libertad y en total posibilidad de seguir abusando de más niños, y culmina en RTC restringiendo y acallando el mensaje”, decía la realizadora en esa misma entrevista.

Acerca del autor: Alonso Pérez Fragua es gestor y periodista cultural; se desempeña como Jefe de Área de Espacios Culturales y Patrimonio Artístico de la UDLAP. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de las Américas Puebla donde estudia actualmente la maestría en Comunicación y Medios Digitales. De 2013 a 2014 cursó el posgrado en Ciencias Antropológicas con área de concentración en Políticas Culturales y Gestión Cultural en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Iztapalapa.

 

Por:  Alonso Pérez Fragua

Jefe de área de Espacios Culturales y Patrimonio Artístico, UDLAP.

alonsof.perez@udlap.mx

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